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jueves, 16 de abril de 2015

Los beneficios por usar la bici mayores que los perjuicios de la contaminación respirada



Allá por los años noventa, pregunté a un médico acerca de los problemas que podría tener al moverme en bicicleta por la ciudad entre la contaminación. Me respondió que, en efecto, no era bueno, que lo evitara, además de que ir en bici era muy peligroso y toda esa literatura sobre el miedo que existe y ha existido.

Como mis ganas de moverme en bicicleta eran grandes, pedí una segunda opinión sobre el tema de la contaminación, en esta ocasión a mi naturópata. Este me respondió que los beneficios de hacer ejercicio eran mayores que los perjuicios de la contaminación. Como era justo lo que quería oír, me quedé con esto y seguí circulando en bicicleta, si bien nunca le pregunté en que se basaba para decir eso.

Resulta que el hombre tenía razón. Son varios los estudios que se han publicado al respecto. Ya hablé en su día de uno de ellos en este blog que ya lo adelantaba, si bien no era el tema principal del estudio.

Recién salido del horno tenemos este otro que sí es específico sobre este tema:

En el estudio enfatizan que la contaminación del aire no debe considerarse como una barrera para hacer ejercicio, y desplazarse en bicicleta es hacer ejercicio. Ello es debido a las múltiples ventajas para la salud de hacer ejercicio, que contrarrestarían de ese modo los perjuicios que supone estar expuesto durante dicho ejercicio a los contaminantes que se encuentran en la ciudad.

Entre las ventajas del ejercicio en bicicleta se encuentran los beneficios cardiovasculares, disminución del estrés, mejora del tono muscular, mayor respuesta del sistema inmunitario, desarrollo neurosensorial, etc.

Lo que no queda tan claro es lo que ocurre en episodios de alta contaminación, dado que este estudio se realizó en Dinamarca y ya advierten que podría no ser extrapolable en su totalidad a zonas mucho más contaminadas. 

Por lo tanto, más vale seguir huyendo de las zonas más contaminadas, mientras éstas sigan existiendo, pero no dejar de usar la bicicleta por ello. A la vez seguir reclamando que se pongan en práctica las medidas para que esa contaminación disminuya. Los ciclistas no somos los que generamos esa contaminación y sin embargo la sufrimos, lo que es a todas luces injusto.

Si a las conclusiones de ese estudio le unimos que usar la bicicleta supondría un importante ahorro en costes sanitarios hay muchas razones para impulsar el uso de este eficiente, sano y eficaz medio de transporte entre la población en general, al mismo tiempo que disuadir de los medios de transporte que nos envenenan y nos enferman a todos.

Enlaces de interés: 
La contaminación urbana daña el corazón
Evaluación en cinco ciudades españolas del impacto de la contaminación





sábado, 5 de junio de 2010

Nuevo estudio sobre exposición a la contaminación en bicicleta


Son varios los estudios que han determinado los valores de contaminación que podrían estar respirando los ciclistas expuesto al tráfico. En este mismo blog se publicó uno de bastante interés hace justo un año.

Acaba de salir un nuevo estudio del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica (Bélgica), cuya lectura recomiendo, que viene a dar datos similares a los de otros estudios anteriores, pero difiere en un dato de sumo interés. Según este último estudio, en determinadas circunstancias los ciclistas sí que podrían estar inhalando hasta cinco veces más contaminantes que quienes van en coche. Por lo adelantado, se referiría a los casos en que el ciclista comparte exactamente el mismo espacio que los vehículos contaminantes.

El estudio belga asegura que los contaminantes que hay dentro de los automóviles es similar al que hay en la calzada, cosa que también contradice otros estudios, si bien parece más bien una suposición en este caso, pues estarían investigando exclusivamente lo que los ciclistas inhalan, no lo que inhalan los automovilistas.

El estudio, que lleva en marcha tres años y dará sus resultados finales al final de 2010, pretende analizar todas las variables de beneficios y perjuicios a la hora de circular en bicicleta para ir al trabajo, pero ya nos adelanta que lo analizado hasta ahora permite decir que los beneficios de ir en bicicleta superan a los riesgos.

Lo que tendría de pionero este estudio es que estaría midiendo de forma real lo que el ciclista respira durante su ejercicio sobre la bicicleta, al ir el dispositivo medidor acoplado a una máscara sobre la cara de un ciclista, en vez de ir en un automatismo aparte, como hasta ahora se había ido viendo, que no habría tenido por lo tanto en cuenta hasta el momento el probable mayor volumen de aire respirado por alguien que hace ejercicio a la vez que se transporta, como es el caso al ir en bicicleta.

En este estudio se vuelve a hacer hincapié de la importante diferencia que supone circular en bicicleta al lado del tráfico contaminante o más alejado de éste, hasta llegar al punto de decir que un solo metro supondría una enorme diferencia. En esto es acorde a los otros estudios hasta ahora realizados. Las mediciones que yo he venido haciendo sobre hidrocarburos y ruido (un tanto amateur, pero se ve que coincidentes con lo que está saliendo) me advertían que el simple hecho de alejarse del tráfico contaminante, uno o unos pocos metros, disminuía exponencialmente la agresión sonora y ambiental sobre el ciclista. Todo parece indicar que es así.

En cuanto a las máscaras para ciclistas, el estudio no se moja e indica una vez más lo que ya sabemos: estas máscaras no evitan las partículas más pequeñas, las que más daño hacen al organismo humano.

Como decía ya en mi anterior artículo de este blog, y también dice este nuevo estudio, lo ideal sería quitar el problema de raíz, es decir, reducir las emisiones de los vehículos contaminantes. Desgraciadamente no me corresponde a mi tomar ese tipo de decisiones y a algunos nos queda la duda de si queremos seguir respirando, mientras tanto, un aire nocivo que no hemos provocado.

Por el momento habrá que seguir huyendo de las calles más transitadas por los vehículos contaminantes y, como propone éste y otros estudios, buscar calles más tranquilas o usar vías ciclistas alejadas del humo venenoso.

Y todo ello porque me temo que nuestros gobernantes no están por la labor, de cambiar el modelo de movilidad: véanse las recientes declaraciones de la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, diciendo que va a pedir una moratoria a la UE, porque nos dicen que la calidad del aire en Madrid es muy mala y ella viene a querer decir que hacer que dejara de ser tan mala dicha calidad del aire implicaría restringir el tráfico y eso, por lo que se ve, no se puede hacer. Se ve que lo que sí se puede hacer es dejar que la gente en Madrid siga muriendo por la contaminación, sigan sufriendo de asma, de rinitis, de alergias. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

lunes, 25 de mayo de 2009

¿En qué vehículo se respira menos contaminación?

Conforme a la ley francesa sobre Calidad del Aire del 30 de diciembre de 1996, AIRPARIF, asociación sin ánimo de lucro y aceptada por el Ministerio de Medio Ambiente francés, se encarga de vigilar la calidad del aire en la región de Ile-de-France. Es un auténtico ejercicio de transparencia y participación ciudadana que ya me gustaría tener en nuestro país.

AirParif hizo el año pasado un estudio (financiado por la Agencia francesa de seguridad sanitaria, medio ambiente y del trabajo) de medición en triciclos para determinar la exposición de los ciclistas al dióxido de nitrógeno y las partículas en suspensión.

Aunque el ciclista está más expuesto por término medio a la polución cuando circula integrado en el tráfico, sin embargo es el automovilista el que más aire contaminado respira en su totalidad, según un estudio hecho anteriormente sobre la contaminación del aire respirado por estos automovilistas.

En efecto, el automovilista respira bocanadas menos contaminadas que el ciclista, pero está más tiempo expuesto a la contaminación debido a que las partículas permanecen más tiempo dentro del habitáculo de su vehículo. Tampoco ayuda el hecho de que tarda más en llegar a los lugares de destino, estando por ello más tiempo expuestos a los contaminantes. Una de las principales variables es pues el tiempo de exposición, pues aumenta significativamente la contaminación respirada total. Otra variable de importancia es el tipo de vía por el que se circula.

El ciclista en ocasiones respira hasta diez veces menos contaminantes que los automovilistas, como es el caso de la circulación por algunas vías ciclistas separadas. También respira menos que quien va en coche cuando circula por un carril bus+bici, e incluso cuando circula al borde de una calzada.

Lo que queda demostrado sin paliativos es que al circular dentro del tráfico el ciclista está más expuesto a la contaminación que si circula por una vía segregada. Mientras más alejada esté la vía ciclista segregada del tráfico contaminante, menos contaminación en general se respira, pese a encontrarse con otros focos de contaminación como aires acondicionados, rejillas de ventilación, etc.

Los mayores picos de contaminación en una vía ciclista se encuentran en las intersecciones con la calzada en la que circulan los vehículos contaminantes, según este mismo estudio. Incluso se demuestra que cuando el ciclista circula por el carril bus (pegado a los carriles del resto del tráfico) se notan diferencias sustanciales con respecto a cuando se circula integrado en el propio tráfico particular motorizado.

Pese a todo ello, la creación de vías ciclistas, desde mi punto de vista, sólo debería ser vista como una transición hacia una sucesiva disuasión de aquellos vehículos que nos están creando tantos problemas de salud a todos.

En efecto, si está tan claro que los humos de los vehículos particulares contaminantes nos están matando, parece muy sorprendente que se continúe permitiendo (y en algunos casos incluso promoviendo) que estos vehículos circulen a sus anchas dentro de las ciudades para desplazamientos en los que no son imprescindibles.

Teniendo en cuenta que los ciclistas no somos los creadores de la contaminación que respiramos, lo deseable sería llegar al punto en el que hubiera tan pocos coches circulando por la calzada (sólo aquellos absolutamente imprescindibles) que circular en bicicleta por dichas calzadas dejara de ser claramente más perjudicial para nuestro organismo que circular lejos de ellas. ¿Utopía o Posibilidad?

Pese a todo ello, y como queda demostrado, aún circulando por la calzada, pedaleando respiramos menos contaminantes que en coche.

Nota de prensa del estudio de AirParif
Estudio completo
Boletín AirParif Actualité nº 32, donde se hace un resumen muy completo del estudio (recomendado).

Otro estudio de la Prefectura de la Policía de París de 1998
Otro estudio de la región de Midi-Pyrénées


viernes, 23 de mayo de 2008

Calle 30


La M-30 dejó de ser una autopista. Según las malas lenguas, pasó a denominarse como vía urbana, para así poder evitar el preceptivo informe de impacto ambiental previo a las obras de ampliación masiva ejecutadas por el Ayuntamiento. De ese modo pasó a llamarse con el increíble nombre de “Calle 30”. Alguien que no vive en Madrid me preguntaba hace poco por e-mail si la Calle 30 era una calle de tráfico calmado que admitía una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. Sonreí con una sonrisa triste, la de la absoluta certeza de que ese no llegará a ser el caso.

Entonces, si realmente es una calle ¿por qué se admite que los vehículos motorizados y contaminantes puedan circular a más de 50 km/h.? Y, por ello mismo, no entiendo por qué razón no se puede circular en bicicleta por ella. En la foto adjunta podemos comprobar que está prohibido circular en bicicleta por esta vía. Tampoco se puede andar por ella, cuando según la normativa española las calles deben tener aceras para los peatones. ¿Cómo se entiende una calle sin aceras?

Cuando las tendencias hacia la sostenibilidad son las de quitar espacio a los vehículos contaminantes y dárselo a los no contaminantes, resulta que en este ejemplo es al revés. Se amplió el espacio para los vehículos contaminantes, a veces incluso a costa de parques lineales plantados en muchos casos por los vecinos. Yo mismo planté en mi tierna adolescencia algunos de los árboles que se han cargado para la obra, durante los sucesivos Día del Árbol que se hacían por aquel entonces.

Se habla de que en la parte soterrada (sólo una ínfima parte del total de la “Calle 30”) se va a hacer una vía ciclista en superficie que va a ser una delicia, lo que me parece muy bien. Y, desde luego, en el resto de la Calle 30, la que no va soterrada, seguimos sin poder circular, porque está prohibido y porque los vehículos contaminantes van demasiado rápido como para una cómoda conducción ciclista.

martes, 6 de mayo de 2008

Vehículos ecológicos

Ahora que el cambio climático está en las agendas políticas, aunque sólo sean por el momento palabras y no hechos, aquellos que contaminan deberían estar en entredicho. Sin embargo, resulta que la clase política es la primera que no está dispuesta a cesar en el uso de aquellas tecnologías que, sólo en teoría, les hacen la vida más fácil, como es el caso de los contaminantes vehículos particulares, y sigue prevaleciendo el estatus de lo más caro ante el estatus de lo más sostenible.

Nadie parece querer renunciar a usar su coche particular pese a la evidencia de los graves problemas que crea. Y para seguir justificando su uso se dicen estar inventando coches ecológicos o coches de emisiones bajas. Lo de ecológico es una palabra tan prostituida, usada con tan pocos prejuicios, que ya no es creíble que algo se llame ecológico, y menos aún un coche. Los supuestos vehículos de bajas emisiones son en realidad vehículos a los que se ha intentado mejorar su rendimiento, pero que sólo han reducido sus emisiones en un porcentaje muy pequeño. Los biocombustibles ya han mostrado su cara menos amable y está claro que no son tan ecológicos ni son la solución al problema del fin del petróleo barato.

¿De que sirve que un coche haya reducido sus emisiones de 150 a 130 partículas, si resulta que va ocupado por una sola persona? Ese mismo vehículo de 150 partículas ocupado por cinco personas implica que cada una de ellas tiene una cuota de 30 partículas. Eso es mejor. Aunque aún mejor es utilizar menos ese vehículo, es decir, reducir el número de desplazamientos y las distancias. O no utilizarlo en absoluto, cambiándolo por pedalear o caminar, combinado con el transporte colectivo si es preciso. No podemos seguir mirando para otro lado y sintiéndonos ecológicos porque una etiqueta de nuestro vehículo contaminante lo dice. Eso es aberrante.

Lo sostenible de verdad es usar medios no contaminantes de transporte. Como la bicicleta, que ya no debe ser considerada una “alternativa”. La bicicleta está aquí. Fue una alternativa en su día. Ahora es una realidad, ahora cada vez más personas la usan para desplazarse.

El anuncio que se puede ver en este artículo es desgraciadamente ficticio, realizado por mí con un programa de retoque fotográfico, basado en una idea de Sustrans. Sin embargo es imprescindible que las administraciones públicas, como esta inexistente Concejalía de Bicicleta y Cicloturismo del Ayuntamiento de Madrid, apuesten de verdad por una consistente publicidad institucional de apoyo a la bicicleta y de disuasión de los vehículos particulares contaminantes. No se hace porque nadie se lo ha planteado hasta ahora, o se lo ha planteado muy tímidamente. Pero se hará, pronto se empezará a hacer. Y los primeros en llevarlo a cabo serán los pioneros de una inercia que continuarán buena parte del resto y que devolverá las calles a quien realmente pertenecen: a las personas.

Enlace relacionado al tema

jueves, 27 de marzo de 2008

Por unas ciudades más sanas

El siguiente texto pertenece a mi buen amigo Fabio Arévalo, colombiano y consultor en desempeño humano, como aparece en su firma.

Es interesante leer como cualquier acción que haga detenerse a los coches (llamados carros, en Colombia) un tiempo tiene unos beneficios enormes. Eso nos debería hacer pensar que si tan beneficioso es hacer parar a los coches ¿por qué no se les para más a menudo? ¿por qué no se les pone trabas en vez de facilidades? La movilidad sostenible, como la que supone el uso de la bicicleta en las ciudades, saldría beneficiada.

Se estudian los medios para que haya menos accidentes de vehículos particulares contaminantes: promueven el cinturón de seguridad, bajar las velocidades, quitar los puntos negros, no consumir alcohol, no tomar drogas, ir descansado... y una larga batería. Pero a ninguno de los responsables técnicos ni políticos le he oído aún decir que si hubiera menos coches en las calles y carreteras habría menos muertos, y por lo tanto aconsejando a los automovilistas que no cojan el coche si no es absolutamente imprescindible. Se atreven a poner radares, a hacer pruebas del alcohol, a poner enormes multas e incluso a meter en la cárcel a quien pasa ciertos límites (todo lo cual me parece muy bien), pero no se atreven a decirle al conductor que no coja el coche. ¿Por qué? ¿Miedo a la reacción de la industria automovilística? ¿Miedo a que les digan que no quieren solucionar problemas? Pero precisamente esa sería la mejor solución al problema (sin descartar las otras).

En el caso que Fabio Arévalo nos expone queda claro: cada día en Bogotá hay entre dos y tres decesos por accidentes de tráfico. En esta jornada sin coches: cero fallecimientos, justificando por si misma la jornada, y eso sin contar los otros beneficios que el propio Fabio expone. Y el bello detalle de ver que se quemaron 100 toneladas de grasa corporal. La solución a los problemas de obesidad no pasa sólo por hacer ejercicio y comer más saludable. Pasa por disuadir del uso abusivo del automóvil.
¡Por ciudades más sanas y por ciudadanos también más sanos: Menos coches y más bicicletas!


Día sin carro: 100 toneladas menos de grasa
Por Fabio Arévalo Rosero MD*

Interesante el proceso democrático y de convivencia vivido en la décima versión de la jornada del Día sin Carro en Bogotá. Más aún en una ciudad que siempre fue vista, desde adentro y no menos desde afuera, como poco cívica y caníbal por excelencia. Hay suficientes expresiones que demuestran que la actitud de este día no es aislada y muestra cómo el comportamiento colectivo mejora la calidad de vida

El argumento de pérdidas millonarias por parte de algunos comerciantes, como los magnates del combustible y dueños de parqueaderos, no puede estar por encima de los evidentes efectos sobre el medio ambiente y el nivel de conciencia que cala en la sociedad. El enorme volumen de galones de gasolina que dejaron de venderse y contaminar, enfermaron menos niños y adultos que padecen asma u otros problemas respiratorios.

No se puede justificar como pérdidas los recursos dejados de percibir por cuenta del derroche de combustibles fósiles y la nociva contaminación. No se puede defender como perjuicio evitar la excesiva rentabilidad de unos pocos, oportunidad que se la merecen también los menos favorecidos. Es el caso de los conductores de buses y taxis que en la mayoría de los casos duplicaron sus ingresos, y el sistema TransMilenio que mejoró su ocupación casi en un 40% transportando cerca de un millón cuatrocientas mil personas.

Que democracia; más gente viajando junta y en condiciones equitativas. Más gente caminando y disfrutando de la ciudad, más personas haciendo uso de la bicicleta y las ciclorrutas. Ese día el dominio, la opulencia del carro y la odiosa discriminación se olvidaron asumiendo una postura más humana. Las avenidas, plazas, andenes, calles, etc. fueron ocupadas primordialmente por personas que hicieron en promedio un 20% más de ejercicio físico, lo cual mejoró su metabolismo y su salud.

El uso de la bicicleta especialmente en las ciclorrutas se incrementó en un 65% con relación a un día corriente. Hubo pocos lesionados leves en accidentes vehiculares, pero lo más importante fue que se salvaron al menos dos vidas en una ciudad donde diariamente puede haber dos o tres decesos por accidentes de tránsito. Cero fallecimientos justifican plenamente esta jornada

El éxito de estas iniciativas nacidas en medio del escepticismo y la incredulidad, está en el respeto a la vida y la construcción de un modelo de ciudad más equitativa. Una ciudad incluyente que como en este caso tiene más de 300 kilómetros de ciclorrutas, una gran ciclovía dominical para disfrutar. Pero igualmente motiva a tomar decisiones fundamentales para fortalecer el transporte colectivo a través de propuestas exitosas en ciudades organizadas como por ejemplo implementar un sistema de tren ligero. Una solución intermedia entre el fastuoso metro y el mismo TransMilenio.

El millón de galones de combustibles fósiles que dejaron de quemarse y emitir gigantescas cantidades de CO2 fueron reemplazados por unas ¡100 toneladas de grasa! que salieron de los cuerpos de los bogotanos. Ello se explica porque al menos unos dos millones de personas se activaron físicamente de diversas maneras con un gasto calórico adicional de unas 500 kilocalorías "per cápita". Esas mil millones de kilocarías equivalen a quemar 100 toneladas de grasa corporal. Un maravilloso trabajo en equipo para esa misma ciudad que a partir de estos ejercicios se vuelve más solidaria con el empeño de ser mejor de la mano de la gente y por encima de sus gobernantes.

fabio121@gmail.com
*Consultor en desempeño humano, Ecoplan International


jueves, 13 de marzo de 2008

La decisión de Gebrselassie

Texto que envié como carta al director y publicada tanto en el diario Metro de Madrid, como en El País y periódico ADN:

El atleta etíope Gebrselassie ha renunciado a correr el maratón en los juegos olímpicos de Pekín debido a la contaminación del aire. China dice que ha tomado medidas contra el aire sucio, pero lo cierto es que la contaminación del aire en Pekín aumenta, porque aumenta la apuesta por los vehículos motorizados y contaminantes que están desbancando a las bicicletas de las calles.

Los factores medioambientales son cada vez más influyentes a la hora de designar a una ciudad para organizar los Juegos. Si Madrid quiere aspirar a organizar los de 2016 debería empezar ya mismo a ponerse las pilas. Tenemos una merecida fama de altas cotas de contaminación en Madrid. Hay que utilizar menos el coche y la moto en la ciudad, y usar más el transporte público y la bicicleta. La educación disuasiva ha demostrado no ser suficiente para conseguirlo. Son los poderes públicos los que tienen tomar medidas restrictivas, que no sólo ayudarán a ser elegidos para los Juegos, sino también para ofrecer un aire limpio a toda la ciudadanía madrileña.

lunes, 10 de marzo de 2008

Vitoria y Alicante. La cara y la cruz

Vitoria inicia en octubre una red de bidegorris pionera en el Estado con 145 kilómetros
Había oído hablar de esta iniciativa y parece que se confirma. Ya me habían dicho que la red comunicaría el centro de la ciudad con todos los lugares más comunes, como puedan ser los polígonos industriales y los intercambiadores de transporte. Está incluida dentro del Plan de Movilidad Sostenible, es decir, integrada dentro de otras medidas para llegar a la sostenibilidad en la gestión de la movilidad de la ciudad.
Por lo que se dice, a los vehículos particulares contaminantes se les restaría buena parte de su actual espacio.
Noticias de Alava
Para rematarlo, se ha contado con los compañeros de Gasteizko Bizikleteroak, la asociación de usuarios de la bicicleta de Vitoria, así que la cosa, si finalmente no se acobardan por presiones exteriores, puede tener muy buena pinta.
Noticias de Alava

ALICANTE
Sin embargo en Alicante, remodelan una vía rápida, convirtiéndola en 8 carriles para motorizados y contaminantes, en lo que parece ser el principal acceso por carretera a la ciudad. Unos ciclistas piden una vía segregada para ciclistas para entrar también en bici a la ciudad en mejores condiciones que las que esta nueva remodelada vía les va a dejar y les contestan que "no hay espacio" ¿No hay espacio para hacer tres metros haciendo habiendo 8 carriles para los motorizados, cada uno de ellos con una anchura seguramente superior a 3 metros?.
Está claro que hay lugares en los que sigue habiendo unas prioridades.
¿Para cuándo una Ley Estatal de Movilidad Sostenible que impida barbaridades como esta?

lunes, 21 de enero de 2008

Aplauda al ciclista

Texto enviado como "carta al director" a varios periódicos. Que yo sepa sólo ha salido en ADN y extractado bajo el nombre de "Los ciclistas urbanos son héroes". A continuación podéis ver el texto completo de mi carta:

APLAUDA AL CICLISTA

Conductores los hay de muchos tipos. No sólo son conductores los que conducen coches, también existen los conductores de bicicletas, esas personas que usan este medio de transporte para desplazarse por la ciudad.

No lo tienen fácil, son considerados un estorbo, pitados y presionados por los conductores de vehículos motorizados y maltratados por la clase política y técnica, que no los tiene en cuenta cuando diseñan las calles.

Pese a ese trato que reciben, para mí los ciclistas urbanos son héroes, no villanos, pues contribuyen a mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades, dado que al desplazarse no contaminan el aire que usted y su familia respiran, tampoco hacen ruido, además ocupan poco espacio urbano, ofrecen una imagen más moderna y sostenible de la ciudad. Se merecen nuestro respeto y nuestra admiración.

Cuando vea usted un ciclista urbano por la calle déle las gracias y llévese la mano al corazón en señal de agradecimiento, o simplemente apláudale. Se lo merecen.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Echando gasolina al fuego

En el coche puedes vivirlo todo o perderlo todo. No lo olvides.
Este es el nombre de la última campaña de la DGT. En ella, además de intentar concienciar con ese lema sobre el peligro del coche particular, solicita a la gente que cuente sus experiencias al volante, ya sea mandando fotos, vídeos o historias escritas, todo ello relacionado con el coche. Hasta aquí no me parece ni bien ni mal. Pero lo malo empieza cuando lees en que consisten los premios a las mejores historias: 30 cheques de carburante por valor de 200 euros cada uno.

Y digo yo...
  • ¿No es eso promover que la gente utilice más los vehículos particulares contaminantes, que son los que mayormente causan los accidentes?
  • ¿No habría menos accidentes si hubiera menos desplazamientos, es decir, si se usaran menos estos vehículos tan peligrosos? ¿No se está promoviendo estos desplazamientos al regalar cheques carburante?
  • Además ¿no se trata de consumir menos petróleo porque tenemos un serio problema de dependencia en este país hacia esa materia fósil, materia que no producimos?
  • ¿No se trata de intentar evitar en lo posible el gasto desmesurado de combustibles que es uno de los principales causantes del calentamiento global?
¿Entonces, por qué regaláis cheques carburante, almas de cántaro? ¿Por qué no regaláis bicicletas (Pere Navarro se ha manifestado más de una vez defensor del uso de este vehículo), o abonos de transporte público, o billetes para el autobús o el tren o el Metro, o un diploma, o unas entradas para el teatro, o cheques para comprar libros...? Hay cientos de ideas que no atentan contra la gente ni contra el medio ambiente.

En este país, los discursos van por un lado y los actos por otro. Yo cada día lo entiendo menos.

domingo, 16 de diciembre de 2007

¿Qué es un “vehículo privado”?

En los últimos tiempos se viene leyendo en la prensa, se viene escuchando en la radio, en las jornadas en las que participo, y cada vez más en la sociedad en general, como se denomina “vehículo privado” a la hora de referirse al coche particular. Hay miles de ejemplos, uno puede ser éste, pero hay muchos más. Considero un error de bulto esa denominación, pero lo que más me sorprende es que sean justamente los medios de comunicación, que deberían ser los adalides de la corrección semántica, quienes den mayor pie a ello.
Vehículo es, según el Reglamento General de Circulación, un “aparato apto para circular por las vías o terrenos”, por lo tanto Vehículos Privados son, además de los coches: las motos, los caballos, las bicicletas, los camiones y un largo etcétera de otros vehículos.
Mi bicicleta, según el Reglamento General de Circulación, es un vehículo y toda aquella que no sea de uso público (como lo puedan ser las bicicletas públicas) son privadas. Por lo tanto, mi bicicleta es también un vehículo privado.
Wikipedia define vehículo de una manera más comprensible aquí. Para resumirlo: “Es un aparato de cualquier tipo, forma o época que se utiliza para transportar cargas o personas, con o sin motor, incluidos los transportes de animales.”
Por todo ello cuando, por ejemplo, se habla de que en las ciudades hay que reducir el uso del vehículo privado debido a la contaminación y otros problemas que produce, eso implica que sólo los vehículos públicos no crean esos problemas, es decir, los taxis (vehículo público), los autobuses (vehículo público), etc. no crean esos problemas, pero un vehículo privado como la bicicleta, sí estaría creando esos problemas de contaminación. Menudo lío por no llamar a las cosas por su nombre.
Vehículo privado como estatus
Vengo insistiendo en que no se llame al coche como vehículo privado, pues se le está atribuyendo un estatus "vehículo” y “privado" que no son exclusivos de ese medio de transporte.
Privados lo son otros muchos vehículos además de los coches particulares. Ya he mencionado algunos antes. Lo privado es precisamente considerado como algo positivo, como algo propio, como algo que está al alcance de unos pocos, de los elegidos. Anteponiéndolo a lo público, que se quiere ver como algo denostado, que es lo que está al alcance de todos, de la plebe, de la mayoría.
Un estudio semiológico más profundo nos llevaría aún más allá, nos llevaría a determinar que ese término de vehículo privado es cuando menos una promesa de libertad, de progreso, de personalidad, de ascenso social. Esto puede que sea de interés para las compañías creadoras de vehículos contaminantes o vendedoras de combustibles fósiles finitos. Pero no es muy comprensible que les sigan el juego los medios de comunicación e incluso, como he tenido ocasión de ver, afamados urbanistas, gestores de movilidad y otras personas que claramente deberían cuidar detalles semánticos como éste.
Entonces cómo llamar al coche y otros vehículos
Al coche se le puede llamar coche sin más. Lo suyo es llamar siempre a las cosas por su nombre.
También es válido llamarle turismo, aunque para mí ese término está fuera de lugar hoy en día por razones obvias: el coche se usa de forma desgraciadamente habitual para cosas que nada tienen que ver con el turismo.
Si se quiere uno referir al coche, pero se quiere enfatizar su privacidad, para contraponerlo a los usos públicos del transporte colectivo, se le puede llamar coche particular. Seguramente sea la denominación más adecuada en este caso, pues sigue teniendo muchas de las cualidades positivas a las que casi nadie quiere renunciar, pero no le roba a otros vehículos la posibilidad de ser también privados o particulares.
Si nos estamos refiriendo a coches y motos, entonces se les puede llamar vehículos particulares motorizados o, por qué no, vehículos particulares contaminantes. A mí esta última es la que más me convence y la que, desde mi punto de vista, le hace más honor a su condición actual de creadores de emisiones ingratas. Esos vehículos contaminan, hay un debate abierto sobre la calidad del aire y hay que señalarles con el dedo de esa manera, como parte de la culpa de esa mala calidad del aire que tenemos en las ciudades.