lunes, 14 de mayo de 2012

Lentitud y desproporción

Leo la siguiente carta al director en la que un ciclista barcelonés se queja de ser multado por pasarse un semáforo.

Al parecer el ciclista asegura que pasó dicho semáforo estando aún en ámbar y los guardias urbanos, que venían por la calle perpendicular y no podían ver como estaba el semáforo del ciclista, lo multaron.

Sin entrar a valorar si uno u otro tenía razón, pues eso no lo podemos saber con los datos aportados, si voy a comentar que a mi me ha pasado varias veces algo similar, sin llegar al extremo de la multa porque no había guardia urbano en ese momento. La última vez fue la semana pasada, sin ir más lejos. Lo explico:

Circulo
en una bici híbrida por una calle bastante empinada, por lo que voy irremediablemente lento. El semáforo está aún en verde cuando estoy pasando la raya (si se pone ámbar antes me hubiera parado). A continuación hay un cruce, un cruce amplio y largo, pero todo cuesta arriba. Nada más pasar mi semáforo veo que el peatón verde de los que están en perpendicular conmigo se pone en rojo, lo que indica que se les va a poner en verde a los vehículos que se van a cruzar conmigo. Ocurre que estos semáforos están pensados para vehículos motorizados que van a toda pastilla, pero yo no puedo ir más deprisa con esa cuesta arriba. Conclusión: Los coches salen del semáforo y yo aún estoy en medio del cruce “molestando” por lo que recibo una serenata de pitidos que no sirven para nada, porque no puedo quitarme de en medio. 

¿Es mi culpa? ¿Me he pasado yo algún semáforo en rojo? La respuesta en ambos casos es NO. La culpa es de una semaforización y una política de movilidad pensada sólo para ir a altas velocidades, donde se margina a los lentos, donde ser lento es sinónimo de inadecuado, cuando debería ser sinónimo de precavido, solidario, tranquilo y ausente-de-peligro.

Otro tema a repensar es la cuantía de las multas a los ciclistas. Me parece normal que se multe a un ciclista que incumpla una norma, pero en una cantidad proporcional a la capacidad del riesgo. Multar a un ciclista con 200 euros, una infracción pensada para los automóviles, es un despropósito. Para eso sí que las bicicletas son “vehículos” con todas las obligaciones. En cuanto a los derechos, sin embargo, ya no somos totalmente iguales. Pagar una multa que, en muchos casos, supone un precio mayor que lo que vale la propia bicicleta es desproporcionado. La DGT viene asegurando que en la modificación del Reglamento General de Circulación se considerara esta particularidad. Sería lo razonable.

Con la normativa actual de algunas ciudades en la mano, un coche aparcado sobre una acera, esos tan habituales en Madrid que no dejan pasar a nadie si no rodeas el coche, pagaría la misma multa que una bicicleta aparcada sobre la acera. Esto, sencillamente, no hay por donde cogerlo. Pero la normativa está ahí, es ciega e injusta. Hay quien dice que es injusta a propósito para causar mal al ciclista. Yo no creo que siquiera sea eso. Simplemente se ha ignorado, una vez más, que las bicicletas existen. Una vez más, somos invisibles, excepto cuando hay que multar, en ese momento se nos ilumina el aura y pasamos a ser vistos con todo detalle. Y si no que se lo digan a la familia Green-Garcia.

6 comentarios:

Olly Green dijo...

Hay un cruze en el camino que llevo para ir con las niñas al colegio aquí en Pozuelo. Es incluso de cuesta abajo pero si cruces justo al cambiar las luces (pasando la linea en verde) no da tiempo cruzar todo antes de que arrancan los coches que vienen de lado. Estoy totalmente de acuerdo contigo que las ciudades, la señalización, las multas... todo esta pensado para optimizar para el trafico motorizado. Todos los días veo conductores de coches haciendo infracciones - el viernes en el camino al cole nos pasó una chica que iba programando su navegador. Hoy volviendo a casa desde la estación un chico que iba escribiendo un mensaje de texto en el móvil con las dos manos!!

Bicis eléctricas dijo...

Esperemos que la nueva normativa mejore algo las cosas.
Salud y pedal

Juan Merallo dijo...

Olly, si es un cruce muy amplio me creo que ocurra lo que dices de ponerse en verde para los que se cruzan antes de haber dado tiempo a cruzar la intersección en bicicleta, incluso sin ser cuesta arriba. Sobre todo porque muchos salen antes de que se pone el semáforo en rojo, anticipándose, en ese culto a las prisas cuyo altar es el vehículo particular contaminante.

En cuanto a burradas de gente que circula en automóvil la lista es larga.

Tenemos que seguir denunciando estas cosas y, para que no nos afecte en exceso, practicar la paciencia, esa divina capacidad que tanto le haría la falta a más de uno. Como decía el filósofo alemán Kant, la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte. Cambiese débil por ciclista y fuerte por automovilista y tendremos una versión actualizada de ese magnífico filósofo.

Pilar dijo...

Es lo que puede ocurrir en la glorieta de la Puerta de Toledo. Solución: pararse aunque esté verde para uno; problema, puede venir un coche detrás ¿Qué hacer? That is the question. Yo voy siempre por el lateral.

Suerte y soluciones. Gracias por el artículo Juan!

Juan Merallo dijo...

La intersección que comentas, Pilar, es una de las que me ha ocurrido alguna vez eso. También en Calle Segovia con Cuesta de la Vega, entre otras.

Gerardo Pedros dijo...

Creo que es necesaria una normativa que regule la circulación de bicicletas completamente diferentes a los vehículos de motor.
Una bicicleta está más cercana a un peatón o al que circula en un patinete que al que va en moto o en coche.