jueves, 15 de marzo de 2012

Un nuevo ciclista urbano

 
Luis trabaja en el mismo edificio que yo y es un nuevo ciclista urbano en Madrid. El no es un militante de la bicicleta. Tampoco es un deportista. Simplemente ha descubierto que la bicicleta le resulta práctica para desplazarse al trabajo y por eso la utiliza.

Lleva poco tiempo y seguramente algunos no estaréis de acuerdo con la manera que tiene aún de conducirse por la ciudad, como yo mismo no lo estoy en algunos aspectos, pero Luis nos dice con sinceridad como actúa y, al fin y al cabo, no es sino el reflejo de muchos otros nuevos ciclistas que acceden a circular en bici sólo bajo estas condiciones, haciendo lo que creen que es más seguro para ellos en una ciudad que no sienten que esté preparada para los ciclistas.

Quizás alguna de las cosas que hace ahora, como circular en contrasentido en determinadas calles, pasen pronto a estar permitidas por la normativa, pues así quedaba recogido en el proyecto de modificación del Reglamento General de Circulación. Seguramente con el tiempo y al ganar en confianza cambiará algunas de sus actitudes, yo espero que algunas de ellas sí, pero ahora me parece muy interesante simplemente ver las sinceras percepciones de alguien que comienza a utilizar la bicicleta por la ciudad.


Mi nueva experiencia ciclista
Con apenas 5 meses de uso cotidiano de la bicicleta no aspiro a considerarme un ciclista urbano, ni creo que vaya a aportar nada al ingente conocimiento que existe sobre la movilidad ciclista, pero como ejercicio propio me permito esta reflexión.

Comencé a usar la bicicleta de manera titubeante como posible solución a una circunstancia difícil, llevar al niño al colegio y llegar a tiempo al trabajo. Se trataba de recorrer una distancia aproximada de 3,5 Km, de casa al trabajo, con escala en el colegio.

Es un recorrido muy favorable en su trayecto de ida, ya que prácticamente todo es cuesta abajo, Lógicamente el trayecto de vuelta es más costoso pero lo hago generalmente sin el apremio del tiempo.

Varios tramos del recorrido los realizo por calzada en sentido contrario de circulación. Sé que no debería, pero son vías de único sentido y evitarlas me supondría un rodeo importante. En otras ocasiones, con esmerado cuidado, también circulo por aceras, por las razones comentadas y por evitar puntos conflictivos de tráfico.

También me salto, con precaución, algunos semáforos en rojo, la parada y el arranque en bici me suponen un esfuerzo suplementario y un cambio de ritmo especialmente incómodo y fatigoso.

Para concluir con la relación de alteraciones a la circulación convencional, en los semáforos trato de adelantarme a los coches, para situarme por delante del paso de cebra (cuando no pasan peatones), de esa manera gano algo de tiempo cuando se pone en verde y me oriento mejor en la dirección que tomo, a la vez que evito confusión en la circulación de los coches al salir y el riesgo de un giro inesperado de alguno de ellos.

Mi objetivo es circular en condiciones de seguridad, economía de esfuerzo, evitando alteraciones en la circulación de los vehículos y toda interferencia con peatones.

Esta circulación discreta entre el tráfico no siempre es posible, las limitaciones propias de la bici suponen situaciones complicadas.

Vaya por delante que realmente no he sentido en general una actitud agresiva u hostil de los automovilistas hacia la bici, más bien todo lo contrario, bastante respeto y cuidado. Esta claro que hay excepciones pero en muchos casos se deben a descuidos o impericia de conductores que ante una situación poco habitual no reaccionan adecuadamente. Las actitudes agresivas de circulación de algunos conductores parecen una actitud habitual de éstos ante cualquier vehículo, pero no un acto premeditado contra el ciclista.

De entre todas las situaciones complicadas del recorrido, la más incómoda y delicada, con diferencia, se produce, curiosamente, cuando recorro una calle tranquila, con poco tráfico y de baja velocidad. Durante varías manzanas circulo por una vía de ligera pendiente ascendente, pero lo suficiente para no aproximarme a la velocidad de los coches. Esto no sería un problema si pudiera ponerme a la derecha y dejar que éstos me adelantasen, pero no es posible ya que la vía es muy estrecha con coches aparcados a ambos lados y aceras también estrechas. Entonces la mayoría de vehículos no se atreven a adelantarme, aunque en algún caso podrían hacerlo, y recorren del orden de 300 metros a mi ritmo. Como conductor comprendo que recorrer esa distancia, a esa velocidad, se hace eterna, y si vas con prisa, estresante. Siento esa presión y la situación se hace tensa con un vehículo, o varios, pegados a pocos centímetros de mi rueda.

Existen otras circunstancias difíciles, incluso más peligrosas, pero están asumidas, las considero parte de las condiciones de este modo de circulación. La apertura de puertas de coches aparcados, las incorporaciones y los giros inesperados suelen producirse por precipitación del conductor y la falta de visibilidad del ciclista, suponen un riesgo evidente pero en general una conducción atenta y preventiva suele evitarlos.

Respecto a otros momentos en los que he usado la bicicleta, me ha sorprendido cierta animosidad de los peatones (tampoco demasiada). Me han reprendido al adelantarme en un semáforo en rojo, cuando sin embargo no suponía ningún riesgo para peatón alguno. Incluso, alguna vez, en un paso de cebra, se ha producido una situación incómoda (frenazo en seco) ocasionada por la imprudencia o el despiste del propio peatón, éste ha tenido una actitud recriminatoria hacia el ciclista, cuando sin embargo situaciones parecidas son habituales en vehículos motorizados sin que exista reparo en ese caso, incluso entrañando mucho más riesgo.

Desde septiembre de 2011 utilizo la bici todos los días, y solo he tenido que dejar de hacerlo aquellos en los que está lloviendo en el momento de salir de casa (que son muy pocos días), es realmente el único inconveniente que me ha impedido hacer uso de la bici, pero incluso en esos días al llegar al trabajo observo que hay algunas de las bicis habituales que suelo encontrar aparcadas, es decir, los hay más valerosos que yo.

Aunque en un principio no le di importancia, el tema de los humos de tubos de escape cada vez me preocupa más. Resulta realmente desagradable y evidentemente insano. Los días con acumulación de contaminantes en el aire de la ciudad el efecto resulta mucho más acentuado.

Volviendo al objeto que hizo plantearme utilizar la bici para ir al trabajo, tengo que decir que el resultado es inapelablemente positivo, frente a los más de 35 minutos que empleo caminando y usando el Metro para este desplazamiento, en bici tan solo es de 15 a 20 minutos. En un recorrido tan corto creo que es bastante tiempo de ahorro, y me permite llegar a mi hora.

Al margen de lo contado no he encontrado grandes inconvenientes, no llego cansado al trabajo, si acaso más despierto y activo, no me supone una consideración especial en la indumentaria diaria, quizá en otros casos pudiera serlo, y tan solo tengo el pequeño trastorno de bajar y subir la bicicleta a la casa.

Por otra parte desplazarme en bicicleta me supone en muchos momentos un verdadero placer que concluye en una cierta adicción a su uso. Me resulta especialmente agradable coger la bicicleta al salir del trabajo, convierte en un paseo lo que de otra forma es una acción rutinaria y tediosa para volver a casa.

Algunos días no todo ha sido tan agradable, y subir una cuesta siempre cansa, pero me he dado cuenta que esto tiene mucho que ver con acomodar actitud y ritmos a la bicicleta, ir con prisas o querer ir más rápido de lo que es posible es nefasto, ya que a la propia ansiedad de esta situación se suma el cansancio del esfuerzo físico que aparece con un efecto multiplicado. Me he dado cuenta que si repitiera muchas veces situaciones así podrían llevarme a abandonar el uso de la bici.

Por cierto, a Darío le encanta que le lleve en bici al cole.

38 comentarios:

Víctor (Dialogotomía) dijo...

Me alegro de que haya una persona más que ha descubierto los encantos de este medio de transporte, sin embargo, no puedo estar de acuerdo con su modo de manejarse con ella en la ciudad.
Las normas están ahí para cumplirlas y siendo cierto que hay algunas normas que a la bicicleta no le son eficaces ni lógicas, lo que hay es lo que hay y por el bien nuestro mejor sería resptar la normativa.
Llevo 30 años encima de la bici y en todo momento me manejo acorde a la normativa.
Diré otro tópico típico: si queremos pedir derechos, tendremos que cumplir con nuestras obligaciones como vehículos que somos.
Particularmente no me siento representado por ciclistas que se pasan las normas de circulación por el arco del triunfo.

Manuel Martín dijo...

Pues yo, que desde 1976 llevo moviéndome en bici primero en Madrid y después en una peqeuña ciudadl me identifico plenamente con este ciclista que tras cinco meses parece ya más que experto. Sabe lo que está bien y lo que no tanto, pero lo hace con la prevención y la lógica con la que debieran venir los cambios del RGC, que si el Gobierno no lo impide, nos pondrán casi a la altura de la mayor parte de nuestros colegas europeos. Y estos cambios se producirán por que en la práctica mucha gente actuamos como él y no todo el mundo piensa como el Jefe de la Polícia Local y la presidenta de Amas de Casa de mi ciudad, que dicen que no se puede ir por sus amplias alamedas por qué está prohibido y punto. La bici requiere ciertos privilegios para su promoción y esos pequeños detalles, sin peligro real para nadie, son los que marcan la diferencia para elegir la bici como el medio ideal de transporte en muchísimas situaciones.
Manuel Martín
Miembro de ConBici

Juan Merallo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Víctor.

Yo también soy de los que cumplo la normativa. Y si algo de ella no me gusta, lucho para intentar cambiarlo. Pero circulando pienso que es mejor dar la impresión de que somos respetuosos y que si exigimos derechos tenemos que mostrar que estamos dispuestos a asumir responsabilidades.

Sin embargo me ha parecido interesante que se viera el punto de vista de Luis. Es el punto de vista de mucha gente y me gusta escucharlo e intentar comprenderlo.

Luis leerá el blog, así que tanto a él (que es una persona juiciosa y que sabe escuchar) como al resto de ciclistas que piensan como él, si les convencemos, con respeto y educación, de que nuestra postura es mejor para todos, eso que habremos ganado.

Lo que está claro es que si no se abre el debate, cada uno irá pensando que su postura es la buena y, quien sabe, quizás sea uno, ninguno o los dos los que tengamos en realidad razón.

Jose A. Jimenez dijo...

Yo era ciclista deportivo antes, y me enganché al ciclismo urbano por una necesidad parecida a la tuya, ya que tenía que llevar a mi hija a la guardería, y de ahí a mi trabajo. A ella le encantaba. Sigo yendo a diario al trabajo en tren+bici y la experiencia es totalmente positiva en cuanto a ahorro de tiempo y dinero, además de una mejoría en mi salud. Deberían restringir la circulación de vehículos contaminantes privados y potenciar la bici, dándole prioridad en la circulación, al menos igual que a los vehículos públicos.

Víctor (Dialogotomía) dijo...

Hola, Juan.
A pesar de mi actitud de respeto casi dogmático hacia la normativa, en ocasiones he observado la postura de los que no la respetan como una vía a través de la cual cambiar las cosas que no son del todo lógicas.
Aun así, sigo pensando que la mejor forma de cambiar las cosas no es esa, sino tratando de aportar soluciones desde el cumplimiento de una norma que está ahí para la seguridad de todos.
¿Dejamos el cumplimiento al libre albedrío de cada uno? Eso estaría bien si viviésemos aislados en una selva y el peligro engendrado sólo revirtiera sobre el que lo causa. Muy al contrario, vivimos en comunidad y yo no soy quién para pensar que no hay peligro, pues mi actitud espontánea puede estar generando un peligro a otro con el que yo no he contado. Eso se zanja directamente cumpliendo la norma.
A diario veo a peatones cruzándose por medio de la calzada y cuando te pones a su altura pegando un frenazo, te dicen que "es que no te han oído". Claro, ¿cómo me vas a oir si soy una bicicleta? No hago ruido.
El infractor, el peatón que ha cruzado "porque estaba seguro de que no venía nadie", no ha tenido en cuenta que por ahí pueden pasar bicicletas y alguna se le puede llevar por delante.
¡¡Ese peatón estaba seguro de que no venía nadie porque no ha oído el ruido de un motor!!
Luego vienen las desgracias y las disculpas y las justificaciones.
Trabajo en los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid y a muchos de los accidentes que acudo siempre se aducen actitudes típicas que ya cansan. "Es que pensé que no pasaría nada por no dar el intermitente", "es que sólo cogí el móvil un segundo", "es que, es que...". El mundo está lleno de "es ques".

No me fío, por tanto, de la supuesta seguridad que decimos tener cuando nos saltamos una norma, que como vuelvo a decir, está ahí para regular la actividad de una masa integrada por unos individuos, cada uno de los cuales, con su falsa sensación de seguridad y buen hacer.

Manuel Martín dijo...

Yo también evito muy especialmente todas las aceras y espero en la mayoría de los semáforos, en estos más por dar ejemplo que por otra cosa. Pero el sentido común es en realidad lo que termina casi siempre por cambiar la legislación.
Cuando estos hábitos ya reconocidos en otros paises se practican con moderación (y por qué no, con responsabilidad), también sirven para demostrar a quien nos ve que realmente no pasa nada por la contradirección, la circulación pausada de bicis por zonas peatonales, cruces paralelos en pasos de cebra, utilización de remolques, cedas el paso en semáforos peatonales, etc.
Las costumbres se hacen leyes... Y algunas que practican sin peligro los ciclistas no son necesariamente perjudiciales, aunque no se ajusten a la ley. Por eso esta terminará cambiando.

Eneko Astigarraga dijo...

Enhorabuena. Me parece un testimonio realmente valioso, que explica con sencillez las "bicisitudes" de alguien que intenta moverse en bici por la ciudad. Muy adecuado, muy real. Un placer.

Juan Merallo dijo...

El tema radica en que la línea entre la razón, la lógica y la ilegalidad es tan fina que uno no sabe a veces por donde trazarla.

Como dice Manolo algunas cosas acaban cayendo por su propio peso. Mientras tanto yo, al menos, tengo ciertos reparos a que me vean saltándome una norma, cuando yo luego puedo reprender a un automovilista por hacer algo que yo creo que no debe hacer. ¿Por qué yo si y el no? Mi punto de vista es que él causa mucho más riesgo al saltarse la norma. Pero es un punto de vista mío que no tiene por qué ser compartido con el suyo. Para él, mi maniobra puede ser considerada arriesgada también.

Y repito que entiendo el punto de vista de gente como Luis, aunque no sé si todos los ciclistas que incumplen alguna norma lo hacen de una manera, digamos, cuidadosa, como yo sé que hace él.

También tengo el dilema de si prefiero un ciclista menos por no adoptar la postura de Luis, o un ciclista más haciendo lo que hace Luis, al menos al principio, hasta que coja la suficiente práctica y confianza. Da gusto leerle explicando sus sensaciones, esas que hemos tenido todos al principio y que ya hemos olvidado. Un placer, como dice Eneko.

Tampoco puedo evitar pensar que si tenemos prisa y por eso nos saltamos algunas normas, en realidad estamos cayendo en la misma trampa de los motorizados, en la trampa de las prisas. El placer de salir cinco minutos antes y por ello poder ir más tranquilamente en bicicleta, no tiene precio.

Edu Gomez dijo...

Imaginemos que los vehiculos ha motor no existieran,serian necesarios los semaforos?,o pasaríamos con un simple ceda el paso.

Juan Merallo dijo...

Edu, en la situación que planteas, creo que pasaríamos en un ceda el paso, con el actual número de ciclistas que hay. Pero cuando crecieran hasta ser riadas me parece que habría que semaforizar, al menos en ciudades de cierto tamaño.
Pero estamos teorizando y el panorama que expones no creo que lo veamos.
¿Por qué lo dices?

Manuel Martín dijo...

No imaginemos, Edu. Veamos lo que pasa en este experimento de los ingenieros de Movilidad de la ciudad de Groningen:
http://www.streetfilms.org/groningens-green-phase-for-cyclists/
Las bicicletas necesitan pocos semáforos....

Inaki dde dijo...

Víctor, creo que tienes que dejar que Luis y la gente como Luis sigan su propio camino. Él no es el problema. El problema es un sistema que nos excluye, es normal que la gente se adapte como pueda.

Entiendo que el tema de la disciplina está bien y que nos da fuerza pero, honestamente, depués de leer un mensaje como el de Luis, con toda la energía, la expresividad y la información que hay ahí, señalar el tema de las normas me parece bastante decepcionante.

Recuerda también que las normas están ahí, además de "para cumplirlas", para proteger la dictadura del coche. Yo no las voy a inclumplir por eso pero tampoco lo olvido.

Juan Merallo dijo...

De acuerdo al 100% con lo que dices, Iñaki. Están empeñados en hacernos sentir extraños. Ante eso nos cabe llenar las alforjas de nuestra bicicleta de normalidad.

Gracias por el enlace, Manuel.

Pilar dijo...

Gracias por contarnos la experiencia de Luis. Ya sabe mucho y supongo que irá aprendiendo más progresivamente, adoptando las actitud más conveniente en cada momento. Al mismo tiempo nos permite recordar percepciones propias de antaño. Bienvenido al "bicimundo" Luis.

Luis dijo...

Buenas a todos. Asumo todas las críticas que se hacen respecto al incumplimiento de la norma, las acepto y me parecen totalmente adecuadas. Como alegato diría que además de no presumir por contradecirlas, siempre aplico un criterio de máximo respeto por los peatones, por supuesto, pero también por los vehículos y el fluir de la circulación (aunque sé que esto es subjetivo). Tengo la sensación de que se enjuicia a la bici en base a unos criterios inapropiados. Parece que las normas y el escenario consideran a la bici solo para juzgarla de manera desequilibrada.
Por otra parte creo que en ocasiones el cumplimiento extricto de estas normas podría generar también problemas (me parece peor cicular por el carril izquierdo en ciertas vías, que torcer a la derecha en un semáforo en rojo)un ejemplo de esta sin razón.
Aunque me queda alguna cosa en el tintero, concluyo que como ciclista me gusta mas asumir la responsabilidad y la convivencia con mi entorno que la norma.
P.D. Comprendo que las personas que luchais por la bici, tengais muy en cuenta la imagen y como se percibe a los ciclistas, al fin y al cabo os toca dar la cara en otros foros.

Juan Merallo dijo...

Gracias por tu opinión tan mesurada, Luis, y por hacernos ver ese otro punto de vista que no es sino el punto de vista muchísima gente.
Como dice Pilar, lo mejor al final es ir adoptando la situación más conveniente en cada momento.

Villarramblas dijo...

Qué ilustrativo el testimonio de Luis. Hoy iba andando por una calle de tráfico medio, y vi a una bici por la calzada y otra en paralelo por la acera. El que iba por la calzada sabía lo que hacía, el que iba por la acera igual sí, igual no, pero está claro que al ver al otro ciclista se planteará si debería acompañarle o "todavía" está algo verde.

Con esto quiero decir que la normativa actual, junto con ese grado de flexibilidad de mirar a otro lado ante ciclistas prudentes que todavía no circulan como deben puede no estar tan mal, el ciclista se va animando a coger la bici, pero sabe que su posición en la acera es transitoria porque ve lo que está pasando en la calzada.

Una persecución estricta de ese comportamiento podría cercenar esa exploración intuitiva que han hecho muchos antes de lanzarse a la calzada (aunque haya otras maneras mejores).
Una legalización de su comportamiento no le forzaría a aprender y a salir a calzadas más difíciles jamás.
Creo que en ese aspecto, la situación actual está bien como está.

bizikleteroak.org dijo...

Realmente este es el día a día de la mayoría de los ciclistas urbanos. Nos identificamos totalmente con él. Un gran artículo.

guss dijo...

En este caso se evidencia la necesidad de que los nuevos ciclistas que se incorporan lleguen hasta el final, y se conviertan en auténticos ciclistas urbanos de por vida. Como pretende Luis. Pero quizá necesite al principio sentirse protegido en carriles, o aceras, o zonas no transitadas por las chatarras tóxicas. Por el mero placer que supone ciclar en libertad.
De acuerdo con todos que la veteranía nos hace tomar la calzada, pero hay que apoyar a quien desea mejorar.
Saltarse algunas normas mal aplicadas a las Bicis, es criterio de cada uno. Someterse es trasmitir la imagen de hacerlo como manda las normas.
Viva tu Bici !

Villarramblas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Villarramblas dijo...

Claramente son necesarios los espacios de transición para aprender, de ahí la importancia de difundir la existencia de calles tranquilas o biciescuelas de apoyo. De esta manera, evitamos tener que abusar de las aceras o el peligro de unos carriles-bici "de transición" que al final te acaban haciendo depender de ellos para todo.

Reyes García, Sebastian dijo...

Excelente comentario de alguien que puede ser el prototípo de ciclista que está naciendo. Hay mucha gente que no se siente segura en el tráfico y no pillaba la bici desde que era chaval y ahora hace lo que puede(sin valoraciones) desde violentar algunas normas hasta ponerle un kit eléctrico a su bici porque no le da el fuelle; si bien se corre el riesgo de " dar mala imagen" porque hay gente que no sabe manejarse, creo que cuantos más seamos mejor para todos.

Anónimo dijo...

me siento muy identificada contigo en lo que comentas de ir al trabajo en bici. Yo llevaba mucho más tiempo haciendolo, hasta que un autobús me arrolló hace unos seis meses y tuve k dejarlo (me fisuré una costilla) y estoy viva de milagro.
Me encanta la bici y nadie va a hacer ahora que renuncie a ella, salvo algún ladronzuelo (que evitara esto sólo hasta que consiga otra) JA, JA.
Es cierto que tenemos que tener mucho cuidado, tu sobre, por tu niño. SL2

Fernando dijo...

Tengo casi 52 años y me muevo en bici por las calles de Zaragoza desde hce más de 40. Me han "tumbado" dos veces, pero he tenido suerte y a mí no me ha pasado nada grave (a la bici ya es otro cantar...). Me revienta que los coches me griten insultos y me piten cuando voy delante de ellos sin más opción por mi parte que desaparecer. Pero a pesar de todo,
¡Viva la bici como alternativa al coche en la ciudad!

Juan Merallo dijo...

Yo he sacado la siguiente conclusión con todo esto: Cuando vea a un ciclista incumpliendo una norma de una manera cuidadosa al estilo de lo que cuenta Luis, no haré presunciones pensando que es un insolidario, consideraré que quizás sea un novato que está tomando poco a poco su sitio, al que quizás habría que poner una "L" durante un tiempo :-) , y le mostraré mi ejemplo circulando con predictibilidad y responsabilidad.
Algún día tomará ejemplo, se sentirá más seguro y será uno más de los nuestros. En ese momento se podrá quitar la L.

arakari dijo...

Me identifico mucho contigo, tocayo, y me quedo sobre todo con el respeto a las normas; yo las respeto, que conste, pero no escrupulosamente. Aplico el sentido común, soy un vehículo más lento, más silencioso y más discreto que el resto de los que me rodean y si quiero ser ágil en la ciudad y progresar, no puedo moverme como un automóvil. Salgo más rápido en los semáforos (aunque luego me cojan, pero en el siguiente les capturo otra vez...), porque arranco un poquito antes, si me quedo atrapado entre el tráfico semaforil y no me escapo, adiós, te juegas la pitada y el inminente peligro. Desgraciadamente hay que salir el primero o el último, pero no por el medio, en el medio eres hombre muerto.
Mi conclusión es que puedes adaptarte al tráfico de los coches, pero no puedes ir con ellos siempre, porque nos entorpecemos mútuamente y para éso, hay que respetar las normas, sí, pero también aplicar el sentido común. En Madrid, año 2012, hoy por hoy, así es como lo veo.
Un saludo.

luis dijo...

Buenas de nuevo. Estoy un poco confuso en este laberinto de comentarios. No quisiera echar mas leña al fuego, pero... me desplazo en un artefacto que no contamina, que no genera ruido, no consume energía, que apenas pesa 15 kilos y va a una velocidad de mas o menos 20 Km/h, es decir que entraña un bajísimo riesgo para las personas, y que sin embargo no goza de ningun privilegio. Lo que quiero decir, es que en este escenario ya no pido que me faciliten nada(aunque una discriminación positiva no sería descabellado) no me importa que dejen todo como está, pero si que creo que la bici se merece la libertad de que se guie por la responsabilidad y sentido común de las personas que las llevan y que generalmente pagan las imprudencias en sus propias carnes, y todo esto sin sentirse culpables ni tener que dar ejemplo. En muchos otros aspectos de las vida el setido comun es suficente para ordenar una convivencia. Dicho esto quiero recalcar que para mi los peatones son sagrados, y mis acciones se subordinan a las condiciones de la ciurculación y no afectar a los conductores.

A veces pienso que en bici me siento más cercano a un peaton que a un coche....¿Por que me consideran un vehículo?

Víctor (Dialogotomía) dijo...

Me temo que tendré que revisar mis valores a la hora de moverme en bicicleta. Encuentro razones de peso en muchos comentarios.

Gracias.

Juan Merallo dijo...

En mi modesta opinión los privilegios de la bicicleta hay que ganárselos, hay que pelearlos allá donde se toman las decisiones políticas y administrativas. Nuestro uso regular ayuda a visibilizar la bici pero seríamos un tanto ilusos si consideraramos que con eso está todo hecho.

Y no olvidemos, lo que a nosotros nos parece sentido común, al vecino, con el que convivimos día a día, puede no parecérselo. ¿Quién tiene razón?

Se nos considera un vehículo porque circulamos por la calzada. Nuestra velocidad podrá estar más cercana al peatón, pero eso es precisamente porque a los motorizados se les permite en las ciudades adquirir velocidades que no son humanas. Luchemos para que eso cambie. ConBici ha peleado eso en la DGT, hemos conseguido en ese ámbito, junto a otras asociaciones sociales, crear una corriente de opinión favorable a bajar las velocidades de los motorizados en zonas urbanas. En mi opinión, por ahí va el camino. Entonces nos sentiremos simplemente ciclistas, ni un peatón ni un vehículo.

Edu Gomez dijo...

Digo lo de los semáforos por que no veo justo que las bicis tengan que esperar en los semáforos, como un vehículo a motor, ya que si no pasa nadie para que estar parado,somos mas lentos y creo que las normas de circulación de los vehículos a motor están bien para ellos,pero las bicicletas deberían tener sus propias normas,por que somos peatones y vehículos y es justo poder escoger por donde se circula el sentido de circulación y el camino mas rápido y corto o el mas largo pero mas llano, por ejemplo. Que por que un ciclista haga un ceda el paso en algún semáforo no va a matar a nadie.Simplemente el mas fuerte debería respetar al mas débil,el automóvil a los ciclistas y peatones y los ciclistas a los peatones,con eso bastaría creo yo

Juan Merallo dijo...

Edu, justamente eso que comentas se pidió desde ConBici a la DGT. Aunque me temo que este país y esta sociedad en la que vivimos aún no está preparada para asumir algunos de estos cambios. De todos modos, tiempo al tiempo, todo llegará. Sigamos insistiendo.

Edu Gomez dijo...

Lo que he visto hoy es increíble!.Circulaba hoy con mi bici de carretera en mi día de entrenamiento,normalmente salgo al medio día y solo.Como siempre no suelo pegarme demasiado al borde de la carretera por que si no, algunos vehículos cuando circulan otros en sentido contrario, te adelantan igualmente, y como voy por carreteras secundarias y estrechas, pues hay esta el problema, te pasan rozando! y si vas muy justo al borde, no tienes sitio para separarte y te llevas un buen susto.Pues hoy llegando a una curva oigo como se aproxima un vehículo y tienes que estar atento por si se le ocurre adelantar,exactamente es lo que ha echo, adelantar por suerte al ir yo un poco en medio a tenido que frenar antes de adelantar, pero claro cuando estaba a mi altura adelantando se ha encontrado otro de cara y yo me he tenido que pegar muchísimo al borde,imaginaros si estaba cerca que un manotazo le he dado en la furgoneta bastante fuerte(no tengo metro y medio de brazo) y después al empezar la recta le he dicho con gestos que se parara,se ha casi detenido, pero de una forma un poco brusca,me he acercado por su ventanilla y(manteniendo la calma) le he podido decir que tuviera cuidado por que si seguía así mataría ha alguien,entonces me ha contestado con voz de borracho, que no me quejara que no me había rozado(he visto entonces la inteligencia de este ser)le he dicho que pase a metro y medio,el me ha contestado "que iba hacer si venia uno de cara",entonces he visto que con la mano izquierda se estaba bebiendo una cerveza!! mientras conducía con la derecha!! Ufff!!!y yo que me he controlado para no darle una torta. Después pensando sobre lo sucedido he llegado a esta conclusion:le tenia que haber dado las gracias por no matarme.... no?.
Esta es la anecdota de hoy,imaginaros las que he vivido en veinticinco años o mas que llevo en bici. Aunque se pasan momentos de peligro a veces,espero que no dejéis de disfrutar de la bici, sea la modalidad que sea ciudad,montaña ,carretera etc.Suerte

Víctor (Dialogotomía) dijo...

Hola, Edu.
Eso que te ha sucedido es triste y aunque no es muy frecuente, sí es preocupante.
Ese señor bien podía pensar que no pasa nada por pasarte a 50 cms en vez de a 1'50 metros. Para él lo correcto y adecuado es pasarte casi rozando.
Es por eso que hago hincapié en el respeto a las normas, porque lo que a ti te puede parecer justo, a otro no...
¿Y por qué no beber una cerveza mientras conduce?
Él podría pensar que no pasa nada, que una cerveza a él no se le sube a la cabeza por lleva toda la vida bebiendo y está acostumbrado.

¿Entiendes lo que quiero decir?

No podemos dejar el cumplimiento de las normas de tráfico al libre albedrío de cada uno.
No digo que no haya que cambiar algunas normas, pero mientras las normas sean las que son, lo que debemos hacer es cumplirlas.
Vamos a cambiarlas, pero sin transgredirlas, porque yo no soy quién para decidir sobre la seguridad de otros.

En fin, un tema de debate muy largo.

Un saludo y enhorabuena por estar intacto.

Anónimo dijo...

este ciclista hace todo lo que no se debe hacer para circular en madrid, saltarse semaforos, ir por la acera, echar la culpaa los peatones, a las calles , a la calzada y a todo lo que no se adapte a el, necesita un trayecto adaptado a el, lo peor d etodoe s que encima justifica su actuacion y su forma de moverse y lo mas lamentable que cree en ello, una pena

Anónimo dijo...

yo quisiera dar mi punto de vista.

1-en mi pueblo mucha gente cuando viene a madrid deja el coche aparcado en mostoles pq les da miedo circular por madrid, esto es una selva de asfalto, y con los todoterreno y los monovolumen ha ido a mas, asi que cualquiera se mete en esas calles, ese tambien es mi punto de vista.

2-yo nunca tuve bici de niño pq a mi padre le daba miedo por los coches, y de mayor ahora que empiezo a coger la bici opino lo mismo, yo en esta selva no me meto, o me ponen carril bici o seguire llendo en metro.

no creo que sea tan caro poner carril bici, con peatonalizar o ciclar algunas zonas y quitarselas al dios coche bastaria, solo que hay que concienciar, vamos que no me parece que el carril bici sea transitorio, como he leido, hay gente que si no hay carril bici, nunca la utilizara como medio de transporte, vamos, esa es mi opinion.

Andy

Daniel SR dijo...

El artículo ya es "viejo", pero yo lo acabo de descubrir y veo un gran paralelismo conmigo.
Yo también empecé a utilizar la bici a diario por Barcelona cuando mi hijo empezó el parvulario, de eso ya hace 11 años y no lo he dejado. Yo sí que me considero un ciclista urbano convencido aunque nunca he sido ciclista y eso que he tenido bici casi siempre, pero era más una diversión utilitaria que una afición.
La verdad es que ahora respeto mucho más las normas de tráfico que cuando empecé, me lo tomo con más calma y eso que me gusta circular con cierta "agilidad", no le temo a los otros vehículos, no acostumbro a circular contra dirección y no acostumbro a saltarme semáforos. La verdad es que el trazado de las calles en Barcelona facilita mucho más que el madrileño la circulación.

Juan Merallo dijo...

Gracias por tus impresiones Daniel.
Y gracias por ser de esos ciclistas que, al menos cuando consiguen la necesaria soltura, respetan lo máximo posible las normas de tráfico.

Florencia Pipa Pieroni dijo...

Excelente Luis. Muchas gracias! :)