jueves, 9 de febrero de 2012

La prisa que no existe

La mayor parte de los conflictos que he tenido circulando en bicicleta por la ciudad me los han creado conductores de vehículos motorizados que decían o aparentaban tener mucha prisa. Lo puedo entender, hasta cierto punto, en los conductores de autobuses y de taxis, que se ven sometidos a veces a una cierta presión, aunque incluso en esos casos no se justifican ciertos comportamientos temerarios que ponen en serio riesgo las vidas de otras personas.

Lo que se justifica aún menos es la de los automovilistas particulares. Digo yo que si llevan prisa es que han salido tarde ¿verdad? Es una inconsciencia salir tarde y por ello tener que ir jugándose la vida propia y las ajenas. Si la tardanza la ocasionan las circunstancias del tráfico, no necesito decir que ya sabes a lo que te expones cuando vas en vehículo motorizado por la ciudad: atascos, semáforos, controles... Tienes que salir con mucho tiempo de anticipación y aún así te puedes encontrar algo que te frene. ¿Si no tiene remedio por qué estresarse?

Sin embargo me atrevo a decir que muchas de las prisas que nos autoimponemos al circular por la ciudad son ficticias. No tenemos prisa pero actuamos como si las tuviéramos. Puedes ir con tiempo más que suficiente, pero te ves obligado a ir rápido, porque el coche es más potente que el delantero, o todo el mundo va así de rápido y tu no vas a ser menos, no vas a molestar, en un servilismo demente hacia la locura de la velocidad y las prisas.

Quiero ejemplificar con un caso real que me ocurrió hace algún tiempo yendo en bicicleta por la ciudad de Guadalajara.

Tengo que aclarar antes de nada que de un tiempo a esta parte evito todo tipo de conflictos en el tráfico. No hago caso, saludo o sonrío ante las provocaciones de los motorizados, ayudando de este modo a que mis desplazamientos sean más placenteros, no permitiendo que los "malos humos" de terceros envenenen mi devenir ciclista por la ciudad. Algunos tienen un problema y pretendo que no se convierta en un problema mío también. No lo consigo aún al cien por cien, pero casi. Como todo, es cuestión de práctica.

El suceso fue el siguiente:

Iba cuesta abajo, a unos 30 kilómetros por hora. Un coche iba detrás mía y no podía pasar porque había un solo carril por sentido y yo iba por el centro del carril. Si me hubiera echado a la derecha el automóvil hubiera podido pasar pero sin respetar la distancia lateral de seguridad y poniéndome en peligro.

El automovilista me pita. Yo ni caso. Me vuelve a pitar, esta vez más seguido. Yo a lo mío. Se me acerca más, intentando no sé el qué, que desaparezca de pronto, imagino. ¿Qué puedo hacer yendo a esa velocidad sino seguir lo más recto posible?

Cuando por fin la calle se ensancha, me echo hacia un lado, dejándole pasar. Pega un acelerón, poniéndose a mi lado un momento. Le miro y el hombre dice algo a través del cristal, pero no se le entiende. Está desquiciado, haciendo todo tipo de aspavientos y con la cara desencajada. Me da una tremenda lástima ver a alguien así, llegar a ese estado de ira y de estrés sin necesidad.

En el siguiente semáforo en rojo me paro a su lado y le digo con tranquilidad: “Ante todo le pido disculpas por no haberle podido dejar pasar, pero…” aquí me interrumpe y me GRITA “...es que me tenías que dejar pasar, es que te crees que la calle es tuya...” y unas cuantas cosas más. Le explico pacientemente lo de la distancia lateral de seguridad y la imposibilidad de respetarla para él si yo me echo hacia un lado. Pero no me está escuchando, no le interesan mis razonamientos, no quiere dialogar. No pretendo ya convencerle de mis derechos y sólo le digo: “De todos modos, como puede ver, no sirve de nada correr, al final nos encontramos en el semáforo. Además, ¿de verdad tenía usted tanta prisa?” Ante esto se quedó unos segundos perplejo, sin decir nada y luego solamente balbuceó, no fue capaz de decir algo comprensible. El semáforo se puso verde. Le di los buenos días y me fui.

Ese señor, sencillamente, no tenía prisa alguna. Se había autoimpuesto que en coche hay que ir rápido y que la ciudad es suya, porque es lo que le han vendido junto con el coche.

Cuando se baje del coche irá también rápido, aunque seguramente no tendrá una hora determinada a la que llegar. La mayor parte de nuestros actos están guiados por la angustia de una prisa que no existe y, concretamente cuando se va en coche, poniendo en serio riesgo a otras personas dada la peligrosa arma que se lleva en las manos. 


Definitivamente es cierta aquella frase de "La prisa mata".

28 comentarios:

Anónimo dijo...

Una entrada muy real. Hace unos años, cuando una conductora atropelló a mi hija en un paso de peatones con semáforo (mi hija pasaba en verde, camino del instituto, acompañada de más niños y algún adulto), justamente eso fue lo que nos dijo: "TENÍA PRISA". Afortunadamente, no hubo consecuencias graves, per sigo pensando que se podía haber metido la prisa allí donde todos nos imaginamos.

Juan Merallo dijo...

Gracias por tu aportación.

Así es, justificar con las prisas una acción como esa es, cuando menos, irracional. Si tienes prisa, sal antes. Y si no has podido salir antes, apechuga con que vas a llegar tarde, pero no se puede pretender llegar a tiempo a base de ir atropellando gente y poniendo en riesgo a otros. Es de una tremenda inconsciencia. Las prisas nunca pueden ser un justificante para la violencia vial.

Alberto Castro dijo...

Gran entrada, Juan. Totalmente de acuerdo con lo que expones.
Por cierto, que no sólo intento que los malos humos no me contaminen, sino que intento difundir el buen rollo. Si un coche me cede el paso en un cruce (como ciclista) o en un paso de cebra (como peatón), siempre doy las gracias con la mano. Aumenta la comunicación entre los usuarios de la vía, se premía el buen comportamiento y se reduce la tensión.

Isabel dijo...

Totalmente de acuerdo, Juan. Me ha gustado mucho el post.

Bicietéreo dijo...

Y eso te ocurrió en una ciudad que supuestamente tiene menos densidad de tráfico y distancias que recorrer más reducidas dentro del casco urbano, con calles cuyo ancho también son más estrechas que, por ejemplo Madrid, hablando en general.
Fíjate cómo estarán los especimenes que se mueven por una gran metrópolis como Madrid.
Esas ciudades, tipo Guada, Segovia, Avila, Cuenca, Valladolid, Burgos podían ser ciudades cuyos diseños de movilidad, infraestructuras deberían tomar como ejemplo a Vitoria.
Por si te interesa te recomiendo leer el siguiente libro:
“Sobre la movilidad en la ciudad”
Autor: Manuel Herce; Editorial: Reverté. Estudios Universitarios de Arquitectura, nº 18.
Un abrazo.

Guille dijo...

Lo mismo me ocurrió a mí en Dos Hermanas (Sevilla) pero, además de pitar, lo acompañaban (el conductor y su señora, por el otro lado del coche) con insultos continuos, a gritos, acordándose de mi progenitora, y acelerones en vacío, intentando amedrentar. Lo aguanté hasta el final de la calle, pero me alegré de no haberme apartado pues la calle era realmente estrecha y ellos no se merecían ningún trato de favor.

Anónimo dijo...

varias cosas a contar.
me acuerdo de dos casos de prisas tontas, unos compañeros de trabajo que son conductores, que cuando van a un servicio conmigo van a toda leche, con prisa, despues, cuando llegamos y antes de irnos a lo mejor se encuentran a un compañero y se ponen a hablar y nada, despues, venga al coche, a correr que hay prisa, que si me llaman para un servicio...(que siempre se llama con tiempo) y ala, a toa prisa y al llegar a nuestra oficina... se mete en su sala a ver pps... y pa eso tanta prisa.
un amigo mio, cuando saliamos de marcha y me pasaba por su casa, que si que me pongo esta ropa que si me peino mejor... que si me dejo esto, que si he cerrao la puerta.... y despues vamos al coche, se pone a hablar con el del parking y... que vamos tarde... a correr...
Andy

Anónimo dijo...

ah, pues las pequeñas ciudades no os fieis, que yo una vez que fui a salamanca en la circunvalacion, habia lluvia y tenia que cruzar y...que miedo, cuando tuve que volver al otro lado me busque un sitio mejor, es que daba miedo volver a cruzar, es que iban locos.
a mi novia le paso lo mismo con esa calle hace poco
Andy

Juan Merallo dijo...

Por desgracia todos tenemos muchos casos que contar como este.

En cuanto a las ciudades pequeñas o medianas es verdad que no hay que fiarse del comportamiento de sus conductores pero, por regla general, a mayor es la ciudad, mayores prisas se generan. Parece como si el subconsciente supiera que al ser mayores las distancias hubiera que ir más rápido para hacer en el mismo tiempo una distancia mayor.

A veces nos creemos dioses pretendiendo cubrir las distancias en menos tiempo del imprescindible para hacerlo. Si aprendiéramos a disfrutar del desplazamiento, en vez de tener más prisas tendríamos menos porque querríamos que ese disfrute durara más tiempo. Pienso que en bicicleta eso es algo más fácil, lo de disfrutar del desplazamiento, me refiero.

Gracias por la recomendación del libro, Bicietereo

Juan Merallo dijo...

De acuerdo contigo, Alberto. Yo también procuro crear buen rollo entre los que me rodean en el tráfico.

En una ocasión incluso lo hice a posteriori, acercándome en el semáforo a alguien para agradecerle de palabra. Lo curioso es que le pedí que bajara la ventanilla para que me entendiera entre el ruido del tráfico y no se fiaba ;-) Así que le dediqué una sonrisa y le hice un gesto aprobativo con la mano.

Trinidad Grande dijo...

Cuando logramos entender eso,que la prisa no existe,que nos dejamos matar por algo (de nuevo) inventado por nosotros,entonces aparece EL TIEMPO.
El tiempo para andar en coche o en bici,a pie o en tren.El tiempo de mirar,saludar y sonreir.
El tiempo que sí nos pasa cada día.
Pobre aquel hombre que seguro que al bajarse del coche,pensó en ti y en lo interesante que hubiese sido disponer de tiempo para escucharte decir todo eso que la prisa se llevó ¿a donde?
Un beso primo

Anónimo dijo...

Hola, no estoy dado de alta en el foro, pero soy Pablo de Madrid.
Desgraciadamente se ven casos como el que cuentas Juan, en todos lo ámbitos una porción de la gente es así. Seguro que después de salir del coche, cualquier tipo como él se enfadó con alguien que le miraba mal, discutió con un cliente en el bar, riñó a sus hijos cuando llegó a casa por nada, y está amargado e inaguantable cuando ve las noticias o pierde su equipo.
Aún así, creo que desde hace ya dos o tres años, los conductores y peatones en general son bastante más respetuosos que en tiempos pasados. A mí, hace ya tiempo que nadie me toca el claxon o que tengo mal rollo con alguien, vaya sólo o con mis hijos atrás (son pequeños y eso siembra simpatías las más de las veces, sobre todo en peatones, aunque otras envidias ; léase a a un tal Sostres, en El Mundo). Así que chapó por ellos (sí, por los conductores y peatones, por mis hijos lo doy por supuesto, y lo del Sostres no digamos).
Y, en otro orden; Conversación habitual:
- Ah, ¿Y vienes en bici? ¡Vaya frío! ¿no?
- Sí, exactamente los mismos grados que andando.
Saludos

miguelgm66 dijo...

Muy bien reflejado el absurdo de la situación: el automovilista enloquecido por ir más deprisa, y luego llegáis los dos al mismo semáforo. Es que todo es una cuestión de "territorialidad"; como tu vas con la bici delante y pudiendo apartarte no lo haces, el motorizado se pica porque cree que le estás vacilando, y se cabrea aún más porque le "vacilas" con una bici, a tal extremo llega el desquicie de algunos. Hiciste muy bien en no hacerle ni caso cuando te estaba pitando, eso al principio les descuadra pero después dejan de insistir porque saben que así no van a conseguir nada.

Hace unos días me pasó, por una calle de doble sentido y dos carriles, con limitación a 30 por ser zona escolar, que iba cuesta abajo a unos 30-35 km/h(reconozco que iba a un poco más de 30), y llevaba un motorizado nervioso detrás, que aunque no me pitó, me adelantó un poco a lo bestia por el carril contrario....(vale, pasa tío y estréllate si quieres...pensé); pues bien, unos metros más tarde estaba el tío tan tranquilo parado al borde derecho de la calle hablando por el móvil....(O sea que prisa según para qué, o como el título de tu blog, "la prisa que no existe".

Juan Merallo dijo...

Tienes razón Pablo, esto sirve para todos los ámbitos. Sólo nos queda intentar no ser parte de ese problema e intentar no ser cagaprisas en todo aquel ámbito de la vida en la que nos movemos.

La conversación habitual que has mostrado es realmente típica. Otra sería esta:
- ¿Vienes en bici? Qué cansado ¿no?.
- Menos que subir las escaleras y más que ir sentado en el Metro. Pero en cualquier caso ¿tu me ves cansado ahora mismo?

Miguel, me ha gustado el concepto de territorialidad y como lo has expresado, daría para otro post.

Y en cuanto al que "tenía prisa" y luego se para a hablar con el móvil, es como los ejemplos que ponía Andy hace unas horas, unas prisas inexistentes, en definitiva un salto hacia el vacío en la búsqueda del ensanchamiento artificial del tiempo.

Juan Merallo dijo...

Viene muy a cuento recordar otra entrada de este blog, se trata de
http://eldelabici.blogspot.com/2008/06/seor-automovilista.html
en la que se narraba otra anécdota con automovilista de hace unos años que me llevó a escribir una carta al director que salió publicada en varios medios de comunicación.

Me resulta peculiar mirar esa anécdota porque ahora mismo no reaccionaría yo mismo como aquella vez. Está bien tener estas cosas escritas porque así luego puede uno comparar comportamientos propios.

Agustín Cillán dijo...

Vivo en un pueblo y en verano cojo la bici por placer y por ponerme en forma.
Salgo por carreteras comarcales y locales y por caminos rurales asfaltados.
¿Os podeis creer que la gente incluso en estas vías te pitan y hacen gestos aunque vayas bien por tu sitio y no estorbes para que adelanten, por las puñeteras prisas?
Es increible, vivimos en un pais tercermundista en muchos aspectos, sobre todo en cuanto a civismo y educación.
Un saludo de tu sobrino.

Juan Merallo dijo...

Tanto Trinidad como Agustín (que son ambos familía mía, prima y sobrino) han reflejado bien su sentir.

Trinidad con una exquisita aportación sobre El Tiempo como paradigma del encuentro (o así lo he visto yo). Y Agustín sobre lo que ocurre también en los pueblos, de lo que doy fe porque yo también pedaleo por esos lugares que comenta él. Parece mentira que incluso en algunos pueblos en los que la gente anda despacio y es más contemplativa cuando van de peatón, cuando cogen el coche se vuelven de nuevo esclavos de las prisas.

Mariano Vicente de Haro dijo...

A los que andamos en bici habitualmente se nos presentan situaciones como las que describes en este hilo.

Hace poco, en Murcia, me ocurrió algo parecido, solo que casi llegamos a las manos. El señor se bajo dispuesto a todo. Era de mi edad, tengo cincuenta y cinco años, y realmente no sé lo que pretendía arreglar con esa actitud.

Pero al dirigirme a él se desinflo completamente cuando le dije “de verdad crees que merece la pena que nos peguemos, dos hombres de nuestra edad por una cosa tan tonta como esta”. Reconoció que la situación era absurda y que realmente no entendía, él que era un hombre de natural afable, como había llegado a ese extremo.

Juan, te agradecemos que lo espliques tan bien, haciendo un magnífico trabajo. Muchas gracias.

Juan Merallo dijo...

Que bien que reaccionaste así Mariano.
Es nuestra responsabilidad demostrar que la bicicleta conlleva ausencia de violencia, que no estamos tan estresados como algunos de ellos.
Sigamos así.

Anónimo dijo...

Buenos días.
Vivo en Galicia cerca de una carretera que los ciclistas utilizan a diario. De hecho se está arreglando la carretera para poner un carril bici que facilite la circulación de todos. Solo queria decir que he sufrido, y si digo sufrido, a los ciclistas muchas veces. Yo trabajo en un pueblo a una hora de mi casa y por la carretera que tengo que ir siempre está llena de ciclistas y puedo decirles que la mayoria no cumplen con las normas de seguridad a las que estan obligados.
Para empezar practicamente ninguno lleva casco, lo cual me parece gravísimo ya que estás poniendo en juego su propia seguridad.
En segundo lugar me sorprende cuando dice que se encontró con él en el semáforo puesto que los ciclistas que yo me cruzo y le puedo decir que son realmente muchos, sobre todo sábados y dominos que tambien trabajo, pues le digo que ninguno, y lo afirmo rotundamente, ninguno, respeta los semáforos. Lo que conlleva que tienes que hacer la maniobra de adelantamiento al mismo ciclista más de una vez.
Y por último tengo entendido que la obligación de todo ciclista es ir por el arcén si es que es transitable y si no lo más cerca posible a él y como mucho en filas de dos, cosa que tampoco respetan muchos.
Yo no tengo prisa cuando voy conduciendo,ya sé que voy a tardar una hora en llegar a mi destino y por lo tanto salgo de casa con tiempo de sobra voy a la velocidad que me permite la via, lo que también tengo prohibido como conductora es ir por debajo de la velocidad mínima y en muchas ocasiones me ha ocurrido que en zonas en que si los ciclistas cumplieran con sus obligaciones yo podria adelantarles correctamente dejando el espacio necesario pero si van en grupos ocupando todo el carril o aunque no sea un grupo solamente dos que vayan por el medio del carril a mi me crean una dificultad añadida para adelantarles ya que tengo que entrar completamente en el carril contrario. E incluso en zonas que tienen carril bici habilitado porque las carreteras son demasiado estrechas como decia usted, no lo respetan y siguen circulando por la carretera obligándote a ir a su velocidad y no a la que marca la via.
En resumen que en cuanto se habla de cilistas me da la impresión de que solamante ven sus derechos y no sus obligaciones. Yo conozco mis obligaciones y las cumplo, pero el hecho de que algunos no cumplan con ellas provoca que yo no disfrute de mis derechos.

Juan Merallo dijo...

Estimado anónimo gallego.

En primer lugar gracias por respetar a los ciclistas pese a los problemas que dice encontrarse.

Tengo que decir que no justifico los incumplimientos de las normas de algunos ciclistas, aunque sí que tengo que diferenciar entre la capacidad de generar peligro entre un automovilista y un ciclista.

El ámbito urbano, del que yo hablo, al interurbano, del que usted habla, son sensiblemente diferentes.

Yo, y otros muchos ciclistas, respetamos todas y cada una de las normas del tráfico. No puedo responder ante quien no lo hace, como imagino que usted no puede responder por los automovilistas que tampoco lo hacen.

El casco de ciclistas no es la panacea, como pareces usted ver. Eche un vistazo a este folleto de la Federación de Ciclistas Europeos (http://www.ecf.com/wp-content/uploads/2011/09/090430Helmet_brochure_for_Velo-city_093.pdf).
Y no deje de mirar esta página para estar bien informado al respecto, dejando aparte casos personales (http://www.cyclehelmets.org).

Si usted tiene que ir por debajo de la velocidad mínima debido a que otro usuario menos veloz que va delante se lo impide, usted no está entonces incumpliendo norma alguna, no se preocupe. Es como cuando usted se encuentra un tractor y no puede adelantarle. Nadie le va a multar por ir a 20 km/h en esa situación.

Que algunos ciclistas circulen por la calzada, aún habiendo una vía ciclista puede ser porque la vía ciclista no cumpla su cometido para todo tipo de usuarios. Eso, por desgracia, ocurre con mucha frecuencia: vías ciclistas que están pensadas para el ocio y no para desplazarse

Usted, al adelantar a un ciclista que circula por la calzada, siempre, repito SIEMPRE, va a tener que invadir el carril contiguo, de lo contrario no dejaría el metro y medio de distancia lateral de seguridad obligatorio para adelantar. Como fiel cumplidor de la norma seguro que esto lo compartirá. Es por ello que no entiendo por qué le molesta tener que invadir totalmente el carril contiguo para adelantar. Sea totalmente o parte de él, no podrá invadirlo si viene otro vehículo (incluida una bicicleta) en sentido contrario.

Repito, por último, que no justifico y de hecho soy contrario, ante los ciclistas que incumplen la norma, pero creo que no debemos criminalizar a todo el colectivo ciclista por culpa de unos pocos, al igual que no se puede criminalizar al colectivo automovilista en general, por culpa de unos pocos cagaprisas, que por cierto son muy peligrosos.
Reciba un cordial saludo.

Edu Gomez dijo...

Como usuario de bici de ciudad y de carretera a diario,quiero aclarar que los ciclistas no se saltan los semáforos en todo caso hacemos un ceda el paso en los semáforos de poco trafico y no ponemos en peligro a nadie.Una gran entrada es una realidad y a mi también me ha pasado igual,hace años me enfadaba mucho incluso llegando a las manos alguna vez, por la impotencia de que ves que te pasan rozando una y otra vez hasta que pillas alguno y ese paga por todos,pero ahora intento controlarme aunque no me callo y si lo pillo en un semáforo le digo "tenga cuidado al adelantar por que matara a alguien" y entonces se quedan alucinados y te dicen "yooo....no.. te he pasado cerca?creo que te he pasado bien...".

Pienso que muchos te adelantan mal por que no saben mas,no guardan la distancia pero desaceleran y no te adelantan a mucha velocidad.Pero también los hay que aceleran y encima te pasan a 30 centímetros esos son los peores.

Suerte

eunice - juegos de mario dijo...

A mi también me da rabia los automovilistas que me apuran y que transitan muy rápido, no respetan a los que andamos en bici a su alrededor.

don Gerardo de Suecia dijo...

Correcto. Por lo menos yo no tengo prisa - soy jubilado... Buena suerte con el blog!

viciobici dijo...

Muy bien por tu parte.
en ciudad, los ciclistas debemos mostrar respeto y buenas maneras. No nos debemos contagiar por las prisas ni por la falta de educación. Pienso que no debemos sulfurarnos nunca y que el coger la bici es para disfrutar y mostrar a los demás que es posible otra movilidad. Los incidentes desagradables, olvidarlos en 5 seg. y ser prudentes(muy importante) y gentiles con los motorizados.
para nosotros el ir en bici debe de ser un orgullo.

Anónimo dijo...

Hola Juan!

Muy interesante esta entrada. Te cuento que en la ciudad de Buenos Aires, donde vivo, se está haciendo una gran campaña para animar a la gente a dejar el automóvil y montar en la bici, se construyen ciclovías y se instalaron estaciones donde te dan una bicicleta en préstamo por una hora, para que la uses y devuelvas en otra estación. La iniciativa me pàrece genial, pero lamentablemente, a los automovilistas no, y aún con las ciclovías no es seguro circular por las calles, aparcan los autos en las mismas, al llegar a las esquinas te tiran el coche encima, están todos apurados y un ciclista es visto como una molestia en la ciudad. Ojalá cambie la mentalidad y todos podamos volver a usar las bicis en la calle respirando un aire mas limpio.Un saludo desde Argentina

Juan Merallo dijo...

Gracias por esa información sobre Buenos Aires. Por lo que cuentas, no hay mucha diferencia con respecto a otras ciudades. No podemos ir a peor, así que sólo nos queda avanzar.
Gracias a todos por usar la bici y usarla con respeto y tranquilidad, sin contagiarse de las prisas motorizadas.

guss dijo...

Esa es la verdad. Que a pesar de que en general los conductores han mejorado mucho en los últimos tiempos su respeto a los ciclistas, los peatones, y las normas que nos regulan. Siempre puede aparecer el ...¿cagaprisas ? con perdón.
Siempre que viene esta historia de la prisa cagada, con perdón. Pienso en la calma que nos merecemos, y a la que nos cuesta llegar.
Recuerdo aquel bello cuento. Momo. En la que había que escurrirse de las malvadas acciones de los hombres grises, que fumaban, y fumaban. Mientras expelían su humo constantemente, también grís. Que se fumaban en sus cigarrillos grises, el tiempo que nos robaban, a cada cuyo, que pretendía ahorrar su tiempo, en vez de dedicar el necesario a cada cosa.
La vida es tuya, dedicatela !