martes, 26 de agosto de 2008

Una ciudad lo intentó

Ocurrió en una de estas ciudades europeas sumidas en el caos de la circulación, el ruido y la contaminación. El ayuntamiento hizo una encuesta entre sus ciudadanos, para saber qué clase de ciudad querían.

Se obtuvieron los siguientes resultados mayoritarios entre los que votaron, que fueron la inmensa mayoría, pues ellos también detectaban que había que solucionar el problema:

  • ¿Queremos una ciudad sin contaminación? Si
  • ¿Queremos una ciudad con menos ruido? Si
  • ¿Queremos una ciudad donde los menores sean autosuficientes en sus desplazamientos y se sientan seguros? Si
  • ¿Queremos una ciudad que sea un lugar de encuentro, de comunicación, en vez de un mero lugar de paso? Si
  • ¿Queremos una ciudad donde las personas ancianas (todos lo seremos algún día y viviremos en esta ciudad) puedan valerse por sí mismos, sin barreras arquitectónicas? Si
  • ¿Queremos una ciudad con mejor calidad de vida, con gente más sana y más alegre? Si
  • ¿Dejará usted su coche en casa todos los días e irá andando, en bicicleta o en transporte colectivo para que esto sea posible? NO

El Ayuntamiento dedujo que antes de tomar medida alguna había que tratar el terrible problema de dependencia del automóvil que sufría su ciudadanía, pues era patológico que estuvieran dispuestos a seguir viviendo en esa terrible ciudad, con tal de no verse privados del uso habitual de sus coches.

El Alcalde pidió ayuda a otras ciudades, a otras naciones, para que vinieran expertos a tratar el problema. Sólo unos pocos de automovilistas pudieron ser curados y mientras tanto todas las personas (incluidos los propios automovilistas) seguían malviviendo y muriendo por la contaminación, el ruido y el estrés.

Nada se pudo hacer, han pasado los años y todo continúa igual: gris, triste y ruidoso. La gente incluso se ha acostumbrado y les parece lo natural gritar al hablar en la calle y ya ni se molestan en taparse las narices al paso de los vehículos contaminantes. A los menores se los lleva en coche, agravando el problema y creando unos seres terriblemente sedentarios y con problemas físicos desde la infancia, muy acrecentados a medida que se van haciendo mayores. Se prohíbe a los ancianos salir a la calle. Se prohíbe a los ciclistas circular por las calles, por su bien, porque la contaminación les hace daño al respirar, aconsejándoles implicitamente, que vayan en coche, contaminando más, agravando más el problema. Pero es que eso es "lo normal". Es lo que llaman El Progreso.

Desde luego este relato es pura ficción y sólo pretende hacer ver la estúpida individualidad del ser humano. Un ayuntamiento de hoy en día ni siquiera se atrevería a hacer esas preguntas en un cuestionario.

4 comentarios:

JT dijo...

¡Me ha parecido genial! ¿Lo puedo publicar en mi blog, citando la fuente? ;)

Muy bueno.

Anónimo dijo...

¡Cuanta sabiduría hay en este texto! Lo peor de todo es que en tu relato, esa ciudad lo intentó: en nuestro Madrid ni eso.

Seguirán con promesas de "promover" y "concienciar", harán campañas de lo verde y sostenible que es nuestra ciudad(JA!), y demás cháchara vacía.

Pero seguirán sin tomar una sola medida real para frenar la locura del tráfico.

Viví una temporada en Londres, cuando era una de las ciudades más congestionadas, sucias y contaminadas de Europa. Gracias a un alcalde que tuvo el valor (iba a escribir "los c*j*nes", pero no es muy propio) de tomar una medida a priori impopular, como era la "Congestion Charge" y de crear un sistema de carril bici (hasta entonces, que yo sepa, no había un sólo "Bike Lane", ni siquiera de chufla como los que se hacen por aquí) todo cambió.

Teníais que oír en su momento a los taxistas, a los representantes de asociaciones de automovilistas (esos seres que parecen enemistados con la razón y la lógica), a los columnistas y graciosos oficiales de prensa, radio y televisión gritando "tiranía! Estalinismo! nazi! atentado contra la libertad!" y otras lindezas de ese tipo. Un columnista de "The Sun" llegó a comparar el peaje londinense con ¡¡¡Los bombardeos alemanes de 1940!!!

Ken Livingstone, el alcalde, no se dejó amilanar. Al fin y al cabo ya estaba peleado con su mujer, sus concejales y su propio partido , con lo cual, otro conflicto más no le pareció gran cosa.

Unos cuantos años después, Livingstone ha perdido las elecciones. Pero nadie piensa en eliminar el sistema de peaje en Londres. Ni siquiera su sustituto, un tipo que, por cierto, va en bici a todas partes.

Londres no es el paraíso, pero ahora es una ciudad mucho más agradable y con más calidad de vida. Muchos carriles bicis, rutas señalizadas y aparcabicis en cada rincón. Un transporte público excepcional (sin duda, tienen el mejor sistema de autobuses y carril bus, no de Europa, del mundo)Y a un coste casi nulo: todo lo que se obtiene por el peaje, va destinado a promocionar la bici y el transporte público. Ahora están también con el tema del bicing.

Aquí nadie tiene ese valor. Nadie. A la derecha lo de la bici le parece una excentricidad propia de hippies tontos. A la izquierda, lo de poner peajes le parece una injusticia gravíiiiiisima que sólo perjudica a los pobres (debe ser que, en cambio, los pobres están inmunizados contra la contaminación). Y así estamos.

¿Tan difícil es coger un vuelo de dos horas a Londres y enterarse de cómo va el tema? Incluso coger un AVE a Sevilla o a Barcelona. Lo pago yo, si al Ayuntamiento no le llega.

En fin, perdona el tocho, pero es que hay días que pienso que vivimos en la ciudad más anticuada y paleta del mundo.

Juan Merallo dijo...

Jt, por supuesto que puedes publicarlo en tu blog, citando y enlazando la fuente. Adelante y sinceras gracias a los dos vuestras palabras.
Me ha gustado el comentario de anónimo, y sobre todo lo de las asociaciones automovilísticas "esos seres que parecen enemistados con la razón y la lógica", también lo de la comparación del congestion charge con los bombardeos nazis de 1940, tan exagerado como un columnista del ABC en Sevilla que está continuamente despotricando contra los carriles bici de esa ciudad, con unos comentarios dignos del periodismo más casposo de mediados del siglo XX en España.

De todos modos, Madrid se tendrá que poner al día, quiera o no quiera.

Don Biciclote dijo...

Hola Juan, sin permiso (explícito) yo también te he enlazado con mucho gusto. La bicificción es un género que cultivo en mi blog...