lunes, 18 de enero de 2016

Bebida isotónica casera para ir en bicicleta


Con el ejercicio el cuerpo pierde agua, tanto por el sudor como por la respiración forzada. El aire que espiramos lleva pequeñas cantidades de agua en forma de vapor que también perdemos. Por lo tanto toca hidratarse.

Con el ejercicio también gastamos sales minerales. Es por ello que, al cabo de un tiempo, especialmente en una distancia larga, comenzaremos a tener ciertas deficiencias que se pueden ir solventando con lo que bebemos.

La tendencia general es a consumir refrescos comerciales, de los que hay informes varios sobre sus ventajas e inconvenientes. Uno de esos inconvenientes es la presencia de ácido fosfórico, que daña los dientes y los huesos.

Si observamos estas bebidas casi unánimemente comparten los mismos componentes que son: agua, cítrico, cloruro sódico (sal monda y lironda), un par de minerales o tres más en el mejor de los casos y edulcorante.

No sé a vosotros, pero a mí esas bebidas no me sacian la sed. Es más, al cabo de un rato corto tengo aún más sed. ¿Pensadas para que consumas más, sin realmente hidratarte? A saber...

Es por ello que yo me hago mi propia bebida, más barata, más saludable, más nutritiva y muy fácil de elaborar.

Mi bebida isotónica casera  

(cantidades para un bidón de bicicleta)

- agua corriente, o agua de mar

- zumo de medio limón exprimido

- una puntita de bicarbonato sódico

- una puntita de sal marina sin refinar.

- melaza (al gusto, pero sin pasarse)


Como podemos ver, la base es la misma de los refrescos comerciales, pero con diferencias en el precio, la calidad y la eficacia.

Agua

El agua es agua. Desde ya os digo que el agua usada en los refrescos comerciales no es mineral. Tu puedes echar agua corriente, agua mineral o agua de mar. Esta última tendría que ser rebajada en proporción 1 a 4 (1 a 3 a lo sumo). Siendo 1 la cantidad de agua de mar y 4 la de agua normal. Estas concentraciones son similares a las que tiene nuestro cuerpo, por eso las lágrimas o el sudor saben saladas. Las células de nuestro cuerpo están rodeadas de un líquido. Este líquido de nuestro cuerpo es IDENTICO al agua de mar rebajada hasta la isotonicidad

Limón

Yo no llamaría limón a lo que echan en los refrescos. Son productos químicos con muchos menos valores que el propio limón. El verdadero limón recién exprimido tiene vitamina C, algunas del complejo B y varios minerales. Además es antioxidante y alcaliniza la sangre, lo que ayuda a la musculatura. La vitamina C es imprescindible para el deportista. Ayuda al mantenimiento de los huesos, de los ligamentos y de los tendones, ayudando a evitar fracturas y a reponer las minúsculas microroturas que nos ocasionamos con el simple ejercicio. También favorece la producción del colágeno.

Bicarbonato sódico

Algunos refrescos lo llevan (porque es insultantemente barato), pero muchos otros ni siquiera eso. El bicarbonato sódico tiene muchas propiedades. Una de las más relevantes para los ciclistas, especialmente los de larga distancia, es su potente capacidad contra la indigestión (más cuando se acompaña con el limón). En las situaciones extremas a las que nos sometemos algunos (pedalear recién comidos e incluso comiendo), el bicarbonato nos ayudará en la digestión. Además el bicarbonato sódico evita la acidez muscular que se produce con el ejercicio, devolviéndole a un entorno alcalino, mejor para el trabajo muscular. También es bactericida, por lo que resulta útil a la hora de eliminar placas que se puedan generar en los dientes por consumo de productos perniciosos.

Sal

La sal marina sin refinar u otras, como la sal del Himalaya, tienen todos los minerales necesarios y en unas proporciones bastante adecuadas, mientras que la sal refinada sólo tiene cloruro sódico (como en los refrescos). Al sudar se eliminan gran cantidad de minerales, por lo tanto, sobre todo en distancias largas, es imprescindible ir reponiéndolos, pero todos, no sólo el cloruro sódico. De ahí la importancia de elegir bien la sal que usamos.

Si se ha usado agua de mar, entonces no es necesario echar sal, la propia agua la lleva y es de alta calidad.

Melaza

Si no tienes melaza puedes echar miel o panela (que también son muy completos), u otro edulcorante. La ventaja de la melaza es que es más barata y tiene una importante cantidad de los minerales más recurrentes que se pierden con el sudor, al mismo tiempo que te sirve como edulcorante, pero sin empalagar, como hace el azúcar.

Algunos de los nutrientes de la melaza:
Hierro (aporta oxígeno a las células sanguíneas, ideal para el ejercicio), Manganeso, Cobre, Potasio, Calcio, Magnesio, Selenio, Vitamina B6, Hidratos de carbono...

Si bien la melaza endulza, hay a quien no le gusta por tener un cierto toque amargo. En ese caso se puede añadir además stevia no adulterada u otro edulcorante no dañino.

Mi consejo es que no añadáis azúcar como edulcorante (como hacen en los refrescos comerciales), pues no tiene nutrientes y encima "roba" minerales. Además, en los bidones de la bici son un caldo de cultivo para los hongos.

Para terminar

Si la ruta que voy a hacer es realmente larga y tengo que preparar varios bidones, entonces lo que hago es llevarme la materia prima en la cantidad necesaria (en los prácticos antiguos carretes de fotografía vacíos que aún conservo para estas cosas) y luego le añado el agua por separado durante el camino.


Las proporciones comentadas es mejor adecuarlas a las necesidades propias y a los gustos.

No todo el mundo necesitamos los mismos aportes ni aguantamos igual el esfuerzo. Nuestro organismo también cambia según cambia la capacidad muscular, la edad o los cambios atmosféricos (p.e. a más calor perdemos más sales), así que habremos de adecuar las proporciones a estos factores.

Disfruta tu bebida y, ya sabes, en bicicleta bebe antes de tener sed.