martes, 26 de agosto de 2008

Aparcabicicletas de lujo

Trabajo desde hace unos 70 días en la calle Mayor, en pleno centro histórico de Madrid. No hay donde dejar la bicicleta en el interior del edificio. Además el entorno de este lugar ha sido siempre bastante hostil a la bicicleta. En la Plaza de la Villa (enfrente de donde trabajo) las bicis no pueden ni verlas, te llaman la atención si intentas aparcarla o circular con ella. Con este panorama, opté por ir con la bicicleta plegable, para subirla a mi planta y dejarla debajo de mi mesa.

Pero el otro día, descubrí a sólo 50 metros de mi trabajo, en la calle Duque de Nájera (una pequeña calle entre la calle Mayor, 69 y Sacramento, 5) un nuevo aparcamiento municipal de bicicletas para diez plazas (cinco horquillas). Por lo tanto, opté por llevarme mi bici urbana hasta allí y aparcarla como un señor.

Es un buen modelo de aparcabicis, en forma de U invertida, mejor sujeto al suelo que los primeros que pusieron de este estilo en la Cuesta de Moyano. La bicicleta se sujeta bien al candarla.

Al principio era yo el único que la aparcaba, pero ya se ha empezado a animar otra persona más algunos días, como veis en la foto.

La ubicación tiene sus pros y sus contras. Los pros: es muy accesible, no molesta a los peatones, está en un sitio tranquilo, es un lugar muy céntrico, situado en pleno Madrid de los Austrias. Y uno muy importante, que el lugar está bajo la vista de los vigilantes de la Plaza de la Villa (se ve a través del arco de la Casa Cisneros de dicha Plaza, como podemos ver a la derecha) y muy cercano de la puerta del número 5 de la calle Sacramento, edificio municipal y con permanente vigilancia en la puerta.

Los contras: Que el lugar no es un lugar muy conocido y por lo tanto muy poca gente verá que ahí hay un aparcabicis hasta que algún día se publique un plano de los aparcabicis que se encuentran en Madrid. Y otro problema: al no ser un lugar tan visible, pues eso, no hace visible a la bicicleta en la ciudad.

Curiosamente, a menos de 100 metros, se suelen agolpar todos los días tres bicicletas aparcadas en la calle Mayor, de mala manera, a la altura del número 63. Seguramente no saben que cerca de allí hay un flamante nuevo aparcabicis, y encima vigilado.

Por lo tanto, ya sabéis los que sois de Madrid. Si vais por esa zona, dejar la bicicleta aparcada allí, que se vea que se utilizan los aparcabicis que pone el Ayuntamiento, a ver si así se animan a poner más por toda la ciudad.

Una ciudad lo intentó

Ocurrió en una de estas ciudades europeas sumidas en el caos de la circulación, el ruido y la contaminación. El ayuntamiento hizo una encuesta entre sus ciudadanos, para saber qué clase de ciudad querían.

Se obtuvieron los siguientes resultados mayoritarios entre los que votaron, que fueron la inmensa mayoría, pues ellos también detectaban que había que solucionar el problema:

  • ¿Queremos una ciudad sin contaminación? Si
  • ¿Queremos una ciudad con menos ruido? Si
  • ¿Queremos una ciudad donde los menores sean autosuficientes en sus desplazamientos y se sientan seguros? Si
  • ¿Queremos una ciudad que sea un lugar de encuentro, de comunicación, en vez de un mero lugar de paso? Si
  • ¿Queremos una ciudad donde las personas ancianas (todos lo seremos algún día y viviremos en esta ciudad) puedan valerse por sí mismos, sin barreras arquitectónicas? Si
  • ¿Queremos una ciudad con mejor calidad de vida, con gente más sana y más alegre? Si
  • ¿Dejará usted su coche en casa todos los días e irá andando, en bicicleta o en transporte colectivo para que esto sea posible? NO

El Ayuntamiento dedujo que antes de tomar medida alguna había que tratar el terrible problema de dependencia del automóvil que sufría su ciudadanía, pues era patológico que estuvieran dispuestos a seguir viviendo en esa terrible ciudad, con tal de no verse privados del uso habitual de sus coches.

El Alcalde pidió ayuda a otras ciudades, a otras naciones, para que vinieran expertos a tratar el problema. Sólo unos pocos de automovilistas pudieron ser curados y mientras tanto todas las personas (incluidos los propios automovilistas) seguían malviviendo y muriendo por la contaminación, el ruido y el estrés.

Nada se pudo hacer, han pasado los años y todo continúa igual: gris, triste y ruidoso. La gente incluso se ha acostumbrado y les parece lo natural gritar al hablar en la calle y ya ni se molestan en taparse las narices al paso de los vehículos contaminantes. A los menores se los lleva en coche, agravando el problema y creando unos seres terriblemente sedentarios y con problemas físicos desde la infancia, muy acrecentados a medida que se van haciendo mayores. Se prohíbe a los ancianos salir a la calle. Se prohíbe a los ciclistas circular por las calles, por su bien, porque la contaminación les hace daño al respirar, aconsejándoles implicitamente, que vayan en coche, contaminando más, agravando más el problema. Pero es que eso es "lo normal". Es lo que llaman El Progreso.

Desde luego este relato es pura ficción y sólo pretende hacer ver la estúpida individualidad del ser humano. Un ayuntamiento de hoy en día ni siquiera se atrevería a hacer esas preguntas en un cuestionario.

viernes, 15 de agosto de 2008

Si bebes, no montes en bici


Conducir bebido es peligroso también para los ciclistas, pues cambia la percepción de las cosas y disminuye la capacidad de reacción.

Pero según aseguran en este artículo unos expertos en nutrición, beber cerveza es bueno después de hacer ejercicio en bicicleta. Pero OJO dicen DESPUÉS de montar en bicicleta, no antes ni durante. Y hablan de "consumo moderado", que os conozco a alguno/a, jejeje. Además la sin alcohol haría el mismo efecto.

Según estos expertos, la cerveza favorecería una rápida rehidratación (igual que el agua, no mejor que esta), evitaría dolores musculares y por su contenido en carbohidratos (sobre todo maltodextrina), minerales y vitaminas, tendría algunos efectos positivos.

Hablamos, claro está, después de un ejercicio importante, como el que se pueda dar en el ciclodeportismo o en algunas etapas cicloturistas, o en algunos casos de excesivo calor en zona urbana también, claro, pues habría que hidratarse convenientemente.

Nada se dice de los posibles efectos negativos del alcohol (aunque sea poco el que contiene la cerveza). A mí el alcohol no me sienta bien, aunque sea el de una sola cerveza. Supongo que en esto, como en casi todo, cada uno somos cada cual.

La maltodextrina (contenida en la cerveza, entre otros) es un azúcar que el cuerpo humano asimila con bastante rapidez, ayudando por ello a esa recuperación milagrosa cuando se está cansado.

En realidad es una combinación de carbohidratos que el organismo degrada en moléculas de glucosa. El cuerpo las absorbe rápidamente y te las va administrando progresivamente, a medida que lo vas necesitando, siendo por ello útil para proveer energía durante etapas largas.

De todos modos, digo yo que la maltodextrina se encuentra también en la patata, el maiz o el trigo, no sólo en la cebada de la cerveza. También en la malta, así que las bebidas de malta (que además no tienen alcohol) tan populares en algunos países de latinoamérica, pueden ser igual de útiles. De hecho a mí me sentaban fenomenal cuando las tomé en Cuba o en Colombia tras el ejercicio ciclista.