lunes, 21 de enero de 2008

¿Cuesta la cuesta?

Mucho se ha dicho al respecto de que Madrid no es una ciudad adecuada para la bicicleta, porque hay muchas cuestas. No es cierto. Las bicis de hoy en día llevan marchas y se puede adecuar el ritmo y el esfuerzo a la pendiente, haciendo de una subida un puro ejercicio de paciencia en el que hay que asumir que se tarda algo más pero que es algo normal, es pura física gravitatoria. En ciudades suizas como Zurich, hay unas cuestas de órdago y la gente usa la bicicleta de la forma más natural. Por lo tanto, la excusa de las cuestas no es válida para no usar la bicicleta o para no promocionar su uso.

Generalmente, aquellos que se quejan de las cuestas son los que no usan la bicicleta de forma habitual, por lo que creo que deberían probarlo, pero no un solo día. No vale con montar un día en bicicleta y pretender subirse una cuesta sin cansarse para saber cuáles son las sensaciones de ir en bici y encima, como suelen hacer los novatos en esto de la bicicleta, subir la cuesta rápido, tratando de ir a la misma velocidad que se va en el llano.

En las cuestas hay que asumir el papel de un vehículo no motorizado (y por lo tanto no contaminante) y subirla tranquilo, por debajo de tus posibilidades, sin prisas. Las prisas son cosas de los angustiados, de los motorizados, de los que piensan que hay que llegar a todos lados en el mínimo tiempo posible. La bicicleta tiene un componente más humano del desplazamiento, permitiendo tomarse las cosas a un ritmo también más humano. No hay que dejarse llevar por las prisas de los motorizados. Ir en bicicleta es otra cosa.

Pedalea y disfruta la calle, no la sufras.

La bicicleta no es sólo un deporte, sino también un medio de transporte... y viceversa

Se cometió un error cuando, durante mucho tiempo, la bicicleta fue considerada casi exclusivamente como un utensilio deportivo. Tanto las administraciones públicas, como buena parte de la sociedad lo consideraron de ese modo, pese a que en los países de nuestro entorno había otra realidad y a las quejas de los (pocos) grupos de ciclistas urbanos de aquella época.

Según mi opinión también ocurrió durante un tiempo que los ciclistas deportivos reivindicaban sólo sus problemas más cercanos, dejando las necesidades del ciclismo urbano, el recreativo y el familiar como algo ajeno a ellos, sin pararse a pensar que la promoción y defensa de otros tipos de ciclismo era también positiva para ellos.

Con el actual auge del ciclismo urbano, las administraciones están teniendo en cuenta a sus representantes sociales en forma de asociaciones de defensa de la bicicleta como medio de transporte. Hablan con ellos, algunos incluyen sus reivindicaciones en los programas electorales, les conceden subvenciones, organizan de forma conjunta congresos y campañas, escuchan sus necesidades y, a veces, hasta las llevan a cabo. Hoy en día ninguna administración pública que quiera hacer bien las cosas en el ámbito del ciclismo urbano deja de contar con la opinión de los representantes de estos ciclistas, que a su vez son expertos en el tema y buenos conocedores de sus verdaderas necesidades.

Es por ello que me sorprende que algunos ciclistas urbanos no incluyan en sus reivindicaciones las necesidades de los ciclistas deportivos, cayendo en el mismo error que en su día cayeron estos últimos ciclistas. Si no se tiene en cuenta a todo el colectivo ciclista en general, siempre habrá una pata de la mesa que estará coja y eso, a la larga, perjudica a todos.

Los ciclistas deportivos lo tienen también muy difícil, cada vez más difícil, y en ocasiones quizás no están llevando tampoco un enfoque totalmente adecuado como voy a tratar de explicar en otro artículo que estoy escribiendo y que publicaré pronto, y muchas de sus necesidades son indudablemente comunes. Y las que no lo son, lo acaban siendo tarde o temprano.

Todos creemos saber de todo en la bicicleta, pero ni los ciclistas urbanos saben bien las necesidades de un grupo de ciclistas de carretera, ni éstos últimos de las necesidades de los primeros. Circular por la ciudad en una bicicleta de carretera para salir a la periferia a entrenar no da ni el 10% de conocimientos del terreno urbano que te da utilizar la bicicleta de manera habitual para desplazarte por la ciudad. Lo digo por experiencia, pues aunque soy netamente ciclista urbano y cicloturista, también soy asiduo practicante de la bicicleta como deporte.

Respetémonos, conozcámonos y aprendamos los unos de los otros. Eso nos hará más cómplices y más capaces de valorar a la bicicleta de una manera más amplia en nuestras relaciones con las administraciones públicas.

Aplauda al ciclista

Texto enviado como "carta al director" a varios periódicos. Que yo sepa sólo ha salido en ADN y extractado bajo el nombre de "Los ciclistas urbanos son héroes". A continuación podéis ver el texto completo de mi carta:

APLAUDA AL CICLISTA

Conductores los hay de muchos tipos. No sólo son conductores los que conducen coches, también existen los conductores de bicicletas, esas personas que usan este medio de transporte para desplazarse por la ciudad.

No lo tienen fácil, son considerados un estorbo, pitados y presionados por los conductores de vehículos motorizados y maltratados por la clase política y técnica, que no los tiene en cuenta cuando diseñan las calles.

Pese a ese trato que reciben, para mí los ciclistas urbanos son héroes, no villanos, pues contribuyen a mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades, dado que al desplazarse no contaminan el aire que usted y su familia respiran, tampoco hacen ruido, además ocupan poco espacio urbano, ofrecen una imagen más moderna y sostenible de la ciudad. Se merecen nuestro respeto y nuestra admiración.

Cuando vea usted un ciclista urbano por la calle déle las gracias y llévese la mano al corazón en señal de agradecimiento, o simplemente apláudale. Se lo merecen.